Por Joan G. Feliz
Cuando se piensa en las grandes marinas del mundo, la imaginación suele viajar al Mediterráneo, a los puertos de la Costa Azul, a Barcelona o a la costa adriática de Montenegro. Pocas veces se piensa en República Dominicana. Sin embargo, este año una publicación internacional especializada en superyates colocó a la Marina Casa de Campo, en La Romana, en el segundo lugar de su lista de las diez mejores marinas para superyates del planeta, junto a destinos de referencia como Barcelona y Porto Montenegro. Es un reconocimiento que no solo honra a una instalación concreta, sino que pone al país en un mapa que durante décadas pareció reservado a otros.
La distinción, otorgada por SuperYachts.com, destacó la infraestructura de la marina, sus servicios especializados y su propuesta integral de estilo de vida náutico en el Caribe. Para quienes conocen el lugar, el reconocimiento no sorprende. Para el resto del mundo, es una invitación a descubrir uno de los activos turísticos más sofisticados de República Dominicana.
Donde el río Chavón se encuentra con el Caribe
La Marina Casa de Campo ocupa un emplazamiento privilegiado, en la desembocadura del río Chavón, justo donde sus aguas se funden con el mar Caribe. Esa ubicación le da una protección natural y un paisaje singular, con el río serpenteando entre acantilados verdes y el mar abierto a pocos minutos de navegación.
Concluida en el año 2000, la marina fue diseñada por el arquitecto italiano Gian Franco Fini con una estética inspirada en los pueblos costeros mediterráneos. Sus edificios de tonos cálidos, sus callejuelas peatonales, sus residencias frente al agua y su plaza central, conocida como Piazza Portofino, le dan un aire europeo que la distingue de cualquier otra marina del Caribe. No es casual: la intención fue crear no solo un lugar para atracar barcos, sino un pequeño pueblo marinero con vida propia.
En cifras, la marina ofrece alrededor de 370 atracaderos sobre muelles de concreto con pasarelas de madera y tiene capacidad para recibir embarcaciones de hasta 250 pies de eslora, lo que la convierte en una de las pocas instalaciones de la región preparadas para los grandes superyates que recorren el Caribe durante la temporada de invierno. Cuenta, además, con un astillero equipado con un elevador de 120 toneladas, servicios de combustible, abastecimiento, aduanas y todo lo que una tripulación necesita para operar con comodidad.
Mucho más que un puerto deportivo
Lo que eleva a la Marina Casa de Campo por encima de otras instalaciones náuticas es que forma parte de un ecosistema de lujo difícilmente igualable en la región. Casa de Campo Resort & Villas abarca unos 7,000 acres de terreno e integra habitaciones, suites y más de cincuenta villas de lujo para alquiler, varios restaurantes, campos de golf de fama mundial como el célebre Teeth of the Dog diseñado por Pete Dye, la playa privada de Minitas y Altos de Chavón, la recreación de una aldea mediterránea del siglo XVI que alberga galerías, restaurantes, una escuela de diseño y su icónico anfiteatro.
La marina es el corazón social y náutico de ese conjunto. Allí se concentran restaurantes con vista al agua, boutiques, tiendas de artículos náuticos y espacios para eventos, y desde sus muelles parten prácticamente todas las actividades acuáticas del complejo. Durante las fiestas de Navidad y Año Nuevo, la marina se convierte además en escenario de celebraciones al aire libre que figuran entre las experiencias más esperadas por residentes y visitantes.
Esta combinación de servicios explica por qué un propietario de superyate que llega a La Romana no solo encuentra un lugar seguro para su embarcación, sino también golf, gastronomía, cultura, playas y una comunidad residencial con estándares internacionales, todo dentro del mismo perímetro.
Capital de la pesca de pico
La Marina Casa de Campo ocupa además un lugar destacado en el circuito internacional de pesca deportiva. Las aguas cercanas, y en particular la zona de influencia del Canal de la Mona, figuran entre las más productivas del Atlántico para la pesca del marlín azul, y eso ha convertido a la marina en sede de varios de los torneos más reconocidos del Caribe.
Entre ellos destacan el Marina Casa de Campo Open, considerado el torneo de mayor tradición de la marina, el Casa de Campo International Blue Marlin Classic y la Marina Casa de Campo Cup, una competencia que se extiende durante un mes, entre mediados de marzo y mediados de abril, y en la que ediciones anteriores han registrado más de 150 liberaciones de marlín azul con apenas una decena de equipos participantes. Todos ellos siguen la modalidad de captura y liberación, en línea con las prácticas de conservación que hoy exige la pesca deportiva moderna.
Estos eventos traen cada temporada a embarcaciones, tripulaciones y propietarios procedentes de Estados Unidos, Puerto Rico y otros mercados, que llenan villas, restaurantes y servicios del complejo y de la ciudad de La Romana. Se trata de un visitante de muy alto poder adquisitivo cuyo impacto económico va mucho más allá de los días del torneo.
Buceo, islas y naturaleza a pocos minutos
La oferta náutica no se limita a la pesca. Desde la marina opera un centro de buceo completo que ofrece desde cursos de iniciación hasta inmersiones técnicas, con salidas diarias a destinos muy atractivos. Justo frente a la marina descansan varios barcos hundidos que se han convertido en arrecifes artificiales, como el St. George y el Atlantic Princess, cubiertos hoy de coral y frecuentados por tortugas y peces tropicales.
A unos treinta o cuarenta minutos de navegación se encuentra la isla Catalina, cuya pared submarina es una de las inmersiones más apreciadas del país, y un poco más allá se abre el universo de Bayahíbe y la isla Saona, dentro del Parque Nacional del Este. Para el visitante, la marina funciona así como la puerta de entrada a algunos de los paisajes marinos más espectaculares del Caribe dominicano.
El valor inmobiliario de vivir frente al agua
La marina tiene también una dimensión inmobiliaria de primer orden. Sus apartamentos y residencias frente al agua, algunos con muelle propio o con acceso directo a los atracaderos, figuran entre las propiedades más codiciadas de Casa de Campo, una comunidad que desde hace décadas atrae a compradores de alto patrimonio de Estados Unidos, Europa, América Latina y, por supuesto, de la propia República Dominicana.
Para el inversionista, la marina ofrece una combinación poco frecuente: una ubicación con prestigio internacional consolidado, una demanda de alquiler vacacional sostenida gracias al flujo de visitantes del complejo y de los eventos deportivos, y la seguridad de una comunidad cerrada con servicios de primer nivel. El reconocimiento internacional de este año no hará sino reforzar ese atractivo, al ampliar la visibilidad del destino ante un público global que hasta ahora quizás no lo tenía en su radar.
Un impulso para el turismo náutico dominicano
El caso de la Marina Casa de Campo pone de relieve el enorme potencial del turismo náutico en República Dominicana, un segmento que todavía tiene mucho espacio para crecer. El país cuenta con una ubicación estratégica en el centro del Caribe, aguas privilegiadas para la pesca y la navegación, y un conjunto de marinas de alto nivel que incluye, además de Casa de Campo, instalaciones como Marina Cap Cana en el Este y otras en la Costa Norte y Samaná.
Como hemos venido señalando en InCaribe Media al analizar la evolución del turismo de lujo y del turismo deportivo en el país, este tipo de oferta atrae a un visitante que gasta más, se queda más tiempo y, con frecuencia, termina invirtiendo en propiedades. Fortalecer el turismo náutico implica seguir mejorando los trámites migratorios y aduaneros para embarcaciones extranjeras, promover el país en las ferias náuticas internacionales, formar personal especializado y coordinar entre las marinas una propuesta conjunta que posicione a República Dominicana como destino obligado en las rutas de los grandes yates del Caribe.
Orgullo y responsabilidad
Que una marina dominicana figure en el segundo lugar mundial, por encima de muchas de las instalaciones más famosas del Mediterráneo, es motivo de orgullo para el país y para el sector turístico de La Romana, que durante décadas ha construido con paciencia una propuesta de lujo basada en la calidad, la discreción y la excelencia en el servicio.
Pero un reconocimiento de esta naturaleza implica también una responsabilidad: la de mantener el estándar, cuidar el entorno natural que hace posible esta experiencia y aprovechar la visibilidad internacional para abrir nuevas oportunidades al turismo dominicano. La Marina Casa de Campo ha demostrado que el Caribe dominicano puede competir de tú a tú con los grandes destinos náuticos del mundo. El reto ahora es que su ejemplo inspire a todo el país.
Joan G. Feliz
Director General y Editorial | InCaribe Media
Especialista en turismo, inversión, construcción y desarrollo de destinos en República Dominicana y el Caribe.
