Tulum en retroceso: lo que revela la caída del destino estrella de la Riviera Maya y qué lecciones deja para el Caribe

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Pasajeros aéreos, ocupación hotelera y visitas a la zona arqueológica bajan alrededor de un tercio en Tulum, en contraste con un año récord para el turismo mexicano. Precios, sargazo, sobreoferta y pérdida de rutas aparecen entre las causas.

Durante la última década, Tulum se convirtió en sinónimo de éxito turístico y de auge inmobiliario en el Caribe mexicano. Sus playas, su zona arqueológica y una imagen de destino exclusivo atrajeron inversiones hoteleras y residenciales a un ritmo que pocos lugares de la región pudieron igualar. Sin embargo, los indicadores de 2026 cuentan una historia distinta: el destino emblema de la Riviera Maya está perdiendo visitantes en prácticamente todos los frentes, y lo hace justo en un año en que México presume cifras históricas de llegadas internacionales.

Un aeropuerto con menos vuelos

El primer síntoma se observa en el aire. El aeropuerto internacional de Tulum, que abrió sus puertas en diciembre de 2023, movilizó 178,000 pasajeros internacionales en el primer trimestre de este año, lo que supone una contracción del 34 % frente al mismo periodo de 2025, de acuerdo con datos de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) de México. Al ampliar la mirada al periodo de enero a agosto, el retroceso en el movimiento de pasajeros se mantiene en torno al 33.6 %.

Detrás de esas cifras está el recorte de rutas por parte de aerolíneas como Aeroméxico, Volaris y American Airlines. Según el consultor de aviación Fabricio Cojuc, en junio de 2024 la terminal tenía conexiones con 12 destinos internacionales, mientras que en fechas recientes solo conservaba cuatro, todos en Estados Unidos: Atlanta, Dallas, Houston y Miami. Las operaciones aéreas también se redujeron de forma notable entre el primer y el segundo año de funcionamiento del aeropuerto, aunque el volumen anual de pasajeros de 2024 y 2025 se mantuvo prácticamente estable, por encima de 1.2 millones, lo que indica que la verdadera caída se ha concentrado en lo que va de 2026.

Hoteles con menos ocupación y ruinas con menos visitantes

La hotelería sigue la misma tendencia. Según la Secretaría de Turismo de Quintana Roo, los hoteles de Tulum promediaron un 63.7 % de ocupación entre enero y julio de 2026, frente al 72.7 % registrado en el mismo lapso del año anterior, una pérdida cercana a nueve puntos porcentuales que contrasta con el ligero ajuste de apenas 1.1 puntos que se había producido entre 2024 y 2025. Los reportes semanales de la autoridad turística local muestran además una marcada volatilidad, con semanas de abril que pasaron de niveles superiores al 77 % a cifras que rondaron el 53 %.

La zona arqueológica, uno de los principales atractivos del destino, tampoco escapa al descenso. De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), entre enero y marzo de este año la recorrieron 257,978 personas, un 33.1 % menos que en el mismo trimestre de 2025. El año pasado ya había cerrado con algo más de un millón de visitantes, uno de los registros más bajos en más de una década, y la comparación de septiembre resulta especialmente llamativa, con unos 22,100 visitantes este año frente a más de 74,000 en el mismo mes de 2024. El propio INAH en Quintana Roo ha vinculado parte de la desaceleración al aumento de las tarifas, en medio de la polémica por los cobros en el Parque del Jaguar, que finalmente fueron retirados este año.

Un caso aislado en un país que crece

Lo más significativo es que la caída de Tulum ocurre a contracorriente del comportamiento nacional. La Secretaría de Turismo de México informó que el país cerró el primer semestre con 51.1 millones de viajeros internacionales, un 7.7 % más que un año antes, y las tres ciudades que fueron sede del Mundial de Fútbol registraron incrementos superiores al 36 % en llegadas de turistas. Los datos oficiales reflejan además un cambio en las preferencias, con el turismo cultural ganando terreno frente al de sol y playa.

A escala global, ONU Turismo rebajó sus previsiones de crecimiento para 2026 a un rango de entre 1 % y 2 %, tras un primer semestre prácticamente plano en llegadas internacionales, afectado por la volatilidad geopolítica y el conflicto en Oriente Medio. En la Riviera Maya, representantes sindicales llegaron a atribuir a esa coyuntura cancelaciones de hasta un 10 % en las reservas durante la primavera.

Precios, sargazo y sobreoferta

En el propio destino, sin embargo, el debate apunta a causas más estructurales. Entre los factores que se mencionan con mayor insistencia figuran unos precios superiores a los de otros puntos de la región y la presencia del sargazo, en un año que la NASA identifica como el de mayor concentración de esta alga en el Caribe. A ello se suma un elemento de especial interés para el sector inmobiliario: el secretario de Turismo de Quintana Roo, Bernardo Cueto, reconoció que la oferta hotelera de Tulum duplica hoy la que existía hace cinco años y que los precios tendrán que ajustarse a esa nueva realidad.

Las autoridades federales, por su parte, rechazan que exista una crisis y atribuyen la menor afluencia a la temporada baja. La presidenta Claudia Sheinbaum ha vaticinado la recuperación del destino, mientras su Gobierno impulsa la campaña Tulum Renace, que incluye acceso gratuito a las playas y trabajos de limpieza de sargazo. En paralelo, se anunció el regreso, a partir del 24 de octubre, de rutas operadas por Air Canada, Air Transat, WestJet y United, y la gobernadora Mara Lezama dio a conocer nuevas conexiones desde Montreal y Toronto, con la vista puesta en la temporada alta que se extiende de noviembre a marzo.

Las lecciones para República Dominicana

El caso de Tulum ofrece una lectura valiosa para los destinos del Caribe que hoy viven su propio momento de expansión, entre ellos República Dominicana. La experiencia mexicana muestra que el crecimiento acelerado de la oferta hotelera y residencial, cuando no va acompañado de una conectividad aérea sólida y diversificada, de precios competitivos y de una gestión ambiental eficaz, puede traducirse rápidamente en pérdida de demanda, incluso en un destino con una marca internacional consolidada.

Resulta revelador, además, que la apuesta de recuperación de Tulum pase en buena medida por el mercado canadiense, el mismo en el que República Dominicana está reforzando su promoción con una estrategia más agresiva y en el que registra un crecimiento cercano al 30 % este año. La competencia por ese viajero de invierno, fiel y de estadías prolongadas, será cada vez más intensa, y la capacidad de cada destino para ofrecer una relación calidad-precio atractiva, buenas conexiones y playas cuidadas marcará la diferencia.

Para inversionistas y desarrolladores, el mensaje es igualmente claro. La planificación ordenada del territorio, el equilibrio entre la oferta y la demanda real y la protección de los activos naturales no son solo temas de sostenibilidad, sino factores que inciden directamente en la rentabilidad de los proyectos a largo plazo. La temporada alta que comienza permitirá comprobar si Tulum logra revertir la tendencia, pero su tropiezo ya deja una advertencia que ningún destino del Caribe debería pasar por alto.

Joan G. Feliz
Director General y Editorial | InCaribe Media
Especialista en turismo, inversión, construcción y desarrollo de destinos en República Dominicana y el Caribe.

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