Durante casi una década, Tulum fue la palabra mágica del turismo en el Caribe. Su nombre se vendía solo en ferias, en redes sociales y en las salas de ventas de cientos de proyectos inmobiliarios que prometían rentabilidades extraordinarias a compradores de todo el mundo. Hoy, ese mismo destino protagoniza una de las caídas más comentadas de la industria regional, y su historia merece ser leída con atención desde República Dominicana, porque muchas de las fuerzas que lo impulsaron y luego lo hundieron están presentes, en mayor o menor medida, en nuestros propios polos emergentes.
Las cifras de una caída
Los números no dejan espacio para la interpretación optimista. Entre enero y julio de 2026, la ocupación hotelera de Tulum descendió de 72.67 % a 63.69 %, una pérdida de casi nueve puntos según el Sistema de Información Turística de Quintana Roo, mientras Cancún retrocedió 2.33 puntos y Playa del Carmen 4.49. Es decir, no se trata de una crisis de todo el Caribe mexicano, sino de un deterioro particular de Tulum. revistamercado
La conectividad aérea, que debía ser la gran palanca del destino tras la apertura de su aeropuerto internacional, se ha convertido en otro síntoma del problema. La terminal recibió 471,500 viajeros en el primer semestre de 2026, un 33.2 % menos que los 705,400 del mismo periodo de 2025, y American Airlines, Aeroméxico y Volaris han reducido sus operaciones hacia el destino. En el caso de Volaris, la aerolínea anunció que dejará de volar a Tulum a principios de enero de 2027. ¿Tenías vuelo a Tulum? Aeroméxico y Volaris cancelan rutas a aeropuerto +2
El impacto se siente en toda la cadena. La Asociación de Hoteles de Tulum estima que alrededor de mil habitaciones permanecen cerradas por falta de demanda, los empresarios gastronómicos reportaron desplomes de ventas de hasta 60 %, y hasta marcas globales han bajado la cortina: Starbucks cerró su local en la zona hotelera tras once años de operación, en un contexto de comercios que no resisten la caída del turismo. Incluso el principal atractivo cultural del municipio resintió el golpe, pues en abril se reportó una baja de 33 % en las visitas a las ruinas mayas. tulum crisis mil habitaciones aeropuerto desierto +3
Un boom inmobiliario sin compradores
Para quienes seguimos de cerca el turismo inmobiliario, el capítulo más revelador de esta historia está en la vivienda. Especialistas coinciden en que el crecimiento inmobiliario de Tulum respondió más a la expectativa de altos rendimientos en rentas vacacionales que a una necesidad real de vivienda permanente. Esa lógica funcionó mientras los turistas llegaban en masa, pero se volvió en contra en cuanto la demanda se enfrió. expansion
Según InfoHabitat, las ventas pasaron de 3,487 viviendas en 2023 a 1,711 en 2025, una caída de 50.9 %, mientras los proyectos seguían saliendo al mercado. Las rentas cortas, el motor que justificaba buena parte de esas compras, también se debilitaron: de acuerdo con AirDNA, los ingresos promedio de las propiedades en Airbnb bajaron 14 % en 2026 frente a 2025, y los anuncios se redujeron 27 %, hasta unos 3,600. revistamercadoexpansion
A esto se suma un problema de confianza que puede tardar años en repararse. El Colegio de profesionales inmobiliarios local ha denunciado la venta indiscriminada de departamentos que ni siquiera están construidos ni tienen permisos básicos, y abogados de la zona reciben consultas diarias de extranjeros que compraron en preventa durante la pandemia y descubrieron que sus unidades nunca serán entregadas. xatakaxataka
Las causas: cuando el destino deja de cuidar la experiencia
La crisis de Tulum no tiene una sola explicación. El sargazo, los sobreprecios en el hospedaje y la inseguridad aparecen de manera recurrente entre los factores que han golpeado la afluencia, junto con abusos de taxistas denunciados por visitantes y un clima de inseguridad que ha deteriorado la imagen del destino. En paralelo, el sistema eléctrico es deficiente, la movilidad es limitada y las vías están rebasadas, una muestra de que la infraestructura nunca creció al ritmo de las torres y los condominios. Cae turismo en Tulum: le pegan sargazo, sobreprecios en hospedaje e inseguridad +2
Hay además un elemento estructural que los propios analistas mexicanos resumen bien: el aeropuerto no cumplió con la conectividad esperada, se generó una sobreoferta inmobiliaria con rentas cortas saturadas, precios elevados y una experiencia turística deficiente. Dicho de otra forma, el destino se vendió como producto antes de consolidarse como lugar. vanguardia
Las lecciones para República Dominicana
Sería un error leer la caída de Tulum como una buena noticia para la competencia. Es, ante todo, una advertencia. República Dominicana vive su propio auge de proyectos en zonas emergentes, con desarrollos residenciales y de uso mixto que también apoyan buena parte de su modelo financiero en las rentas vacacionales, y con destinos que crecen a una velocidad que no siempre acompaña la infraestructura pública.
La primera lección es que la plusvalía no es un derecho adquirido. Un destino puede perder en dos o tres años la reputación que tardó una década en construir, y con ella se desvanecen los supuestos de rentabilidad que sostienen miles de inversiones. La segunda es que la infraestructura básica, como energía, agua, saneamiento y vialidad, no es un complemento del desarrollo turístico, sino su condición previa. La tercera es que la confianza del comprador extranjero es un activo frágil, y que la proliferación de preventas sin garantías ni supervisión adecuada puede contaminar la imagen de todo un mercado, incluidos los desarrolladores serios.
Finalmente, Tulum demuestra que la experiencia del visitante lo es todo. Los precios desproporcionados, el maltrato en el transporte, la inseguridad y el deterioro del entorno natural se comentan, se publican y se viralizan, y terminan pesando más que cualquier campaña de promoción.
República Dominicana tiene hoy a su favor un modelo turístico más diversificado, una conectividad aérea sólida y una creciente coordinación entre el sector público y el privado. Pero precisamente por estar en un momento de expansión, este es el mejor momento para tomar nota. Los destinos no se derrumban de un día para otro: se desgastan poco a poco, cuando el crecimiento deja de estar acompañado por la planificación. Desde InCaribe Media seguiremos observando de cerca ese equilibrio, porque de él depende que el éxito de hoy siga siendo el éxito de mañana.
Joan G. Feliz
Director General y Editorial | InCaribe Media
Especialista en turismo, inversión, construcción y desarrollo de destinos en República Dominicana y el Caribe.
