El país recibió 8,556,415 visitantes entre enero y agosto de 2026, un crecimiento de 6.9 % interanual. El récord no solo refleja más turistas: también confirma la expansión de la conectividad, el crecimiento de los cruceros y la aparición de nuevos polos turísticos
Por Joan G. Feliz
Director General y Editorial de InCaribe Media
Especialista en turismo, inversión y desarrollo del Caribe
República Dominicana vuelve a romper su propio récord turístico.
Entre enero y agosto de 2026, el país recibió 8,556,415 visitantes, entre turistas que llegaron por vía aérea y pasajeros de cruceros, de acuerdo con las cifras presentadas por el Ministerio de Turismo. El resultado representa un crecimiento de 6.9 % frente al mismo período de 2025, 9.8 % respecto a 2024 y 58.9 % frente a 2019.
Pero detrás de los 8.5 millones hay una historia mucho más interesante.
Porque el turismo dominicano ya no está creciendo solamente en volumen.
Está creciendo en conectividad, infraestructura, inversión, nuevos destinos y diversificación de productos.
Y ese puede ser el dato verdaderamente importante.
8.5 millones de visitantes en ocho meses
La cifra acumulada está compuesta por 6,610,258 turistas que llegaron por vía aérea y 1,946,151 cruceristas entre enero y agosto.
Es decir, aproximadamente tres de cada cuatro visitantes llegaron por vía aérea, mientras el resto lo hizo por vía marítima.
La diferencia importa porque ambos segmentos generan dinámicas distintas.
El turista aéreo normalmente permanece varios días en el país y tiene una incidencia directa sobre hoteles, restaurantes, excursiones, transporte, alquileres y otros servicios.
El crucerista, por su parte, amplía el alcance del turismo hacia destinos portuarios y genera consumo en excursiones, gastronomía, transporte y comercio.
La combinación de ambos modelos está ampliando la capacidad de República Dominicana para captar diferentes perfiles de viajeros.
Agosto también rompió récords
El comportamiento de agosto refuerza la tendencia.
Durante ese mes llegaron 856,858 visitantes, un crecimiento de 6.2 % respecto a agosto de 2025. De ese total, 725,560 fueron turistas vía aérea y 131,298 cruceristas.
El dato más llamativo está en la llegada aérea.
Los 725,560 turistas que llegaron por vía aérea en agosto representan la cifra más alta registrada históricamente para ese mes. Frente a agosto de 2025, supone un crecimiento de 2.6 %.
Y eso tiene una lectura importante para la industria:
la demanda turística continúa creciendo incluso fuera de los meses tradicionalmente considerados de mayor actividad.
Estados Unidos continúa siendo el gran mercado emisor
El mercado estadounidense mantiene una posición dominante.
Durante agosto, Estados Unidos representó 44 % de los turistas llegados al país, seguido por Canadá con 9 %, Colombia con 8 %, Argentina con 5 %, España y Reino Unido con 4 % cada uno, y Puerto Rico y México con 3 % cada uno.
Pero la composición también revela algo interesante.
República Dominicana no depende de un único mercado internacional.
La presencia de Canadá, Colombia, Argentina, Europa, Puerto Rico y México demuestra que existe una estructura de demanda relativamente diversificada.
Para el sector turístico, eso significa que los esfuerzos de promoción y conectividad pueden abrir nuevas oportunidades más allá de los mercados tradicionales.
Punta Cana mantiene su enorme peso, pero el mapa comienza a ampliarse
El aeropuerto de Punta Cana concentró 49 % de los vuelos recibidos durante agosto, seguido por Las Américas con 29 % y el Aeropuerto Internacional del Cibao con 14 %. Puerto Plata e Higüero registraron 3 % cada uno, mientras La Romana y Samaná representaron 1 % cada uno.
Los números dejan claro que Punta Cana continúa siendo el principal motor de la conectividad turística aérea.
Pero también muestran algo que merece atención.
Hay una red aeroportuaria cada vez más importante.
Santo Domingo.
Santiago.
Puerto Plata.
Samaná.
La Romana.
Y próximamente otros puntos que buscan incorporarse con mayor fuerza al mapa turístico.
Eso puede ayudar a que el crecimiento del turismo tenga un impacto territorial más amplio.
El turismo dominicano ya no cabe en un solo destino
Durante muchos años, hablar de turismo dominicano prácticamente equivalía a hablar de Punta Cana.
Hoy la conversación es diferente.
Miches está creciendo.
Pedernales está entrando en una nueva etapa.
Samaná continúa desarrollando su mercado turístico e inmobiliario.
Puerto Plata está reforzando su oferta.
La Romana mantiene su posición.
Santo Domingo desarrolla nuevos productos urbanos, culturales y de reuniones.
Y Santiago está incrementando su papel dentro del turismo de negocios y de conexión aérea.
Los 8.5 millones de visitantes deben analizarse precisamente dentro de esa transformación.
El país está intentando distribuir una industria turística que durante décadas estuvo fuertemente concentrada en determinadas zonas.
El crecimiento también llega por mar
El turismo de cruceros merece un capítulo propio.
Entre enero y agosto, República Dominicana recibió 1,946,151 cruceristas, un crecimiento de 1.4 % frente al mismo período de 2025. Solo en agosto llegaron 131,298, un incremento interanual de 31.9 %.
El crecimiento de este segmento coincide con la expansión de la infraestructura portuaria.
La nueva terminal de Cabo Rojo, en Pedernales, forma parte de esa estrategia de incorporar nuevos territorios al circuito turístico.
Y también se ha anunciado la entrada en operación de Arroyo Barril, en Samaná, prevista para diciembre.
Esto tiene implicaciones importantes.
Un puerto turístico no solamente recibe barcos.
Puede convertirse en una puerta de entrada para excursiones, restaurantes, comercio, transporte y nuevos productos turísticos.
Pedernales entra en la conversación
El caso de Pedernales es especialmente interesante.
La provincia está pasando de ser un territorio con enorme potencial natural a convertirse en uno de los nuevos focos de inversión turística del país.
La terminal de Cabo Rojo ya forma parte de esa transformación.
A esto se suma el desarrollo de infraestructura aérea y nuevos proyectos hoteleros.
Lo importante será que el crecimiento de Pedernales mantenga una relación adecuada con su principal activo: la naturaleza.
Porque en destinos emergentes, el recurso natural no es simplemente un escenario.
Es el producto.
Miches demuestra que todavía hay espacio para nuevos destinos
Algo similar ocurre en Miches.
La llegada de grandes inversiones hoteleras y residenciales ha colocado al municipio dentro de la conversación internacional sobre nuevos destinos turísticos dominicanos.
Miches demuestra que el país todavía puede crear polos de inversión importantes fuera de los corredores tradicionales.
Y eso es fundamental.
Si República Dominicana quiere continuar creciendo, necesitará más habitaciones, pero también necesitará nuevos lugares donde colocar esas habitaciones.
Ahí entra la importancia de desarrollar destinos con planificación.
Samaná también tiene una oportunidad diferente
Samaná está jugando otra partida.
Su fortaleza no está en replicar el modelo de Punta Cana.
Está en su naturaleza, sus playas, su biodiversidad, su oferta de aventura y una comunidad internacional que también ha impulsado el desarrollo inmobiliario.
Las Terrenas, por ejemplo, ha ido construyendo un mercado donde turismo e inversión inmobiliaria se mezclan cada vez más.
La llegada de nuevos proyectos residenciales y hoteleros está cambiando el perfil del destino.
Eso significa que el crecimiento de visitantes puede terminar teniendo un impacto que va mucho más allá de las habitaciones hoteleras.
El turismo inmobiliario aparece como uno de los grandes beneficiarios
Cuando un destino comienza a recibir más visitantes, aumenta también la posibilidad de que algunos de esos viajeros terminen convirtiéndose en compradores.
El visitante conoce el territorio.
Regresa.
Se familiariza con la zona.
Y eventualmente puede decidir adquirir una segunda residencia o una propiedad para inversión.
Eso está ocurriendo en diferentes destinos dominicanos.
Punta Cana.
Cap Cana.
Las Terrenas.
Miches.
La Romana.
Y otros mercados emergentes.
Por eso, el récord de visitantes también debe analizarse desde la perspectiva del turismo inmobiliario.
Más visitantes significan potencialmente más compradores.
Y más compradores significan más demanda de proyectos residenciales vinculados al turismo.
Más turistas también significan más presión sobre la infraestructura
Pero el crecimiento tiene otra cara.
Cada nuevo visitante necesita infraestructura.
Aeropuertos.
Carreteras.
Agua.
Energía.
Gestión de residuos.
Transporte.
Seguridad.
Servicios médicos.
Conectividad digital.
El desafío para República Dominicana ya no es únicamente atraer turistas.
Es poder recibirlos bien y sostener el crecimiento.
Porque un récord de visitantes puede convertirse en una presión importante si la infraestructura no crece al mismo ritmo.
La hotelería también enfrenta una nueva exigencia
La expansión de la demanda beneficia a los hoteles, pero también eleva la competencia.
El turista de hoy compara.
Compara destinos.
Compara precios.
Compara experiencias.
Compara servicios.
Y comparte su experiencia prácticamente en tiempo real.
Eso obliga a la industria hotelera dominicana a invertir no solamente en habitaciones, sino en tecnología, capacitación, gastronomía, entretenimiento, sostenibilidad y experiencia del huésped.
El número de turistas es importante.
Pero también importa cuánto gasta cada uno, cuánto tiempo permanece y qué percepción se lleva del país.
68 % de ocupación hotelera en agosto
En agosto, la ocupación hotelera nacional alcanzó 68 %, de acuerdo con las cifras presentadas por el Ministerio de Turismo. La satisfacción de los visitantes alcanzó 4.3 puntos sobre 5; 90 % indicó que regresaría al país y 60 % afirmó que lo recomendaría.
Estos indicadores agregan una segunda dimensión al récord.
No solamente importa cuántas personas llegan.
También importa qué experiencia tienen una vez llegan.
Ese aspecto será cada vez más importante mientras República Dominicana avance hacia una industria turística más sofisticada.
Los vuelos son otra pieza del crecimiento
Durante agosto llegaron alrededor de 6,030 vuelos a los aeropuertos dominicanos, un crecimiento de 0.9 % frente a agosto de 2025.
Los principales orígenes fueron Estados Unidos, Panamá, Colombia, Puerto Rico y Canadá.
Entre las rutas con mayor movimiento estuvieron Nueva York-Cibao, Nueva York-Santo Domingo, Panamá-Punta Cana, Nueva York-Punta Cana y San Juan-Punta Cana.
La conectividad es fundamental para entender la expansión.
No se puede hablar de crecimiento turístico sin hablar de aviones.
Y no se puede hablar de aviones sin hablar de aeropuertos.
El próximo gran desafío: distribuir mejor el crecimiento
República Dominicana tiene ahora una oportunidad que hace unos años parecía mucho más difícil:
hacer que el crecimiento turístico beneficie a más territorios.
Los nuevos aeropuertos, puertos y proyectos hoteleros pueden contribuir a esa descentralización.
Pero eso requerirá planificación.
No basta con construir un hotel.
Hay que construir destino.
Y un destino necesita una cadena completa de servicios.
Transporte.
Restaurantes.
Excursiones.
Comercio.
Cultura.
Entretenimiento.
Infraestructura.
Y talento humano.
De los 8.5 millones a los 12 millones
Con 8.56 millones de visitantes acumulados hasta agosto, el Ministerio de Turismo mantiene la expectativa de superar los 12 millones de visitantes al cierre de 2026.
Para llegar a esa cifra todavía quedan cuatro meses de actividad turística.
El resultado final dependerá del comportamiento de las llegadas aéreas y marítimas durante el último cuatrimestre, además de la evolución de los principales mercados emisores.
Lo que sí muestran los datos hasta agosto es que la industria mantiene una trayectoria ascendente.
La pregunta ya no es cuántos turistas puede recibir República Dominicana
La discusión turística dominicana está entrando en una etapa diferente.
Durante años, la pregunta principal era:
¿cómo conseguimos más turistas?
Ahora hay que agregar otras.
¿Dónde se están quedando?
¿Cuánto están gastando?
¿Qué destinos están visitando?
¿Cuánto tiempo permanecen?
¿Qué nuevas inversiones genera esa demanda?
¿Cuántos empleos crea?
¿Qué infraestructura estamos construyendo?
¿Y cuánto valor económico queda en las comunidades?
Porque llegar a 8.5 millones es un récord.
Pero convertir esos 8.5 millones en más inversión, más empleos, más desarrollo territorial y una mejor experiencia turística es el verdadero desafío.
Un turismo dominicano que está cambiando de escala
Los números de enero a agosto de 2026 dejan una fotografía bastante clara.
8,556,415 visitantes.
6.61 millones por vía aérea.
1.95 millones por cruceros.
6.9 % de crecimiento interanual.
58.9 % por encima de 2019.
856,858 visitantes solamente en agosto.
Pero detrás de cada número hay una historia.
Hay un hotel.
Un restaurante.
Una excursión.
Un taxi.
Una propiedad.
Un proyecto inmobiliario.
Un aeropuerto.
Un puerto.
Una carretera.
Un trabajador.
Una comunidad.
Eso es lo que hace que el turismo sea mucho más que una estadística de llegadas.
República Dominicana está recibiendo más visitantes que nunca.
Ahora el gran reto será conseguir que el crecimiento del turismo también signifique una nueva etapa de desarrollo para los destinos dominicanos.
Y ahí estará la próxima gran historia del turismo nacional.
