Energía renovable, reutilización del agua, infraestructura subterránea, conservación de especies y planificación urbana forman parte de una estrategia que busca acompañar el crecimiento de Cap Cana sin comprometer los recursos que sostienen su futuro.
El crecimiento turístico e inmobiliario de República Dominicana plantea una pregunta que será cada vez más difícil de evitar: ¿cómo seguir construyendo sin consumir el capital natural que hace atractivos nuestros destinos?
En Cap Cana, la respuesta se está construyendo desde la infraestructura.
El destino, que comenzó a desarrollarse bajo un plan maestro en 2002, ha evolucionado de un proyecto turístico e inmobiliario a una comunidad donde convergen hoteles, residencias, comercio, educación, deportes y servicios. Miles de familias viven actualmente de manera permanente en el destino, generando actividad económica durante todo el año.
Esa transformación obliga a pensar la sostenibilidad más allá de campañas ambientales o iniciativas aisladas. La verdadera sostenibilidad de una ciudad depende también de cómo produce energía, cómo administra el agua, cómo se mueve, cómo protege sus ecosistemas y cómo planifica su expansión.
La sostenibilidad comienza debajo de la ciudad
Una parte importante del modelo de Cap Cana no siempre es visible para visitantes y residentes.
Detrás de los hoteles, viviendas y espacios públicos existe una infraestructura diseñada para administrar recursos y reducir vulnerabilidades.
En materia energética, la Corporación Energética Turística Juanillo (CENETUR) genera y distribuye electricidad dentro del destino e incorpora soluciones de energía renovable.
El parque fotovoltaico y los sistemas de paneles solares instalados en Cap Cana cubren más del 11 % de la demanda energética del destino, contribuyendo a diversificar su matriz energética y reducir su huella de carbono.
El dato es relevante porque muestra hacia dónde se dirige el desarrollo de destinos turísticos modernos: ya no basta con tener hoteles eficientes; también es necesario construir sistemas urbanos capaces de reducir el impacto ambiental de toda la operación.
El agua como recurso estratégico
Si existe un elemento crítico para cualquier destino turístico del Caribe, es el agua.
Cap Cana administra su ciclo completo a través de la Corporación de Acueductos Turísticos Juanillo (ACUATUR), que recoge y procesa las aguas residuales generadas dentro del destino.
Uno de los aspectos más destacados es que el 100 % del agua tratada es reutilizada para el riego de campos de golf y áreas verdes.
Este sistema convierte el tratamiento de aguas residuales en parte de un modelo de economía circular: el agua utilizada no termina simplemente como desecho, sino que vuelve al funcionamiento del propio destino.
Para un país que busca continuar aumentando su capacidad turística, este tipo de infraestructura adquiere una importancia estratégica.
El desafío no será solamente construir más habitaciones o nuevos proyectos residenciales. Será garantizar que los destinos tengan capacidad para sostener ese crecimiento durante décadas.
Una ciudad preparada para un mundo digital
La infraestructura de Cap Cana también se extiende al ámbito tecnológico.
El destino cuenta con más de 150 kilómetros de fibra óptica, una red que responde a las necesidades de una comunidad cada vez más internacional y conectada.
La conectividad digital dejó de ser un lujo para convertirse en un componente de competitividad urbana.
El trabajo remoto, los servicios digitales y las operaciones empresariales requieren ciudades capaces de ofrecer comunicaciones estables y eficientes.
A esto se suma que buena parte de estas infraestructuras se encuentra instalada de manera subterránea, lo que permite reducir su exposición a fenómenos meteorológicos severos y disminuir el riesgo de interrupciones.
En un país del Caribe expuesto a huracanes y otros eventos climáticos, la resiliencia de la infraestructura debe formar parte de cualquier estrategia seria de desarrollo turístico.
Proteger la naturaleza también es proteger la inversión
El desarrollo sostenible tiene además una dimensión económica.
Un destino turístico pierde valor si deteriora los ecosistemas que forman parte de su atractivo.
Por eso, Cap Cana vincula la planificación urbana con iniciativas de conservación desarrolladas a través de la Fundación Cap Cana.
Entre estas acciones figuran programas de rescate de abejas, reproducción de especies nativas y endémicas, restauración de corales, reforestación y educación ambiental.
También existe una política de captura y liberación para especies de peces de pico en la pesca deportiva, una actividad que forma parte de la oferta de turismo deportivo del destino.
La conservación, en este contexto, no es solamente una cuestión ambiental. También es una forma de proteger los activos naturales que contribuyen al posicionamiento turístico de Cap Cana.
Biodiversidad en medio del crecimiento
El desarrollo urbano y la conservación de la biodiversidad suelen entrar en tensión cuando las ciudades se expanden.
Cap Cana enfrenta ese reto con programas de monitoreo y protección de especies amenazadas.
Entre ellas se encuentran la iguana rinoceronte, el solenodonte, la jutía de La Española, la rana de Boca de Yuma y el guaraguao de Ridgway.
El monitoreo de avistamientos de manatíes también aporta información para la investigación y para establecer medidas de protección.
Incluso elementos aparentemente sencillos, como señalizaciones en las carreteras para advertir sobre la presencia de fauna, forman parte de esta estrategia de convivencia entre una comunidad en crecimiento y los ecosistemas que la rodean.
Crecer, pero con planificación
Quizás el elemento más importante del modelo de Cap Cana no sea una tecnología específica, sino la planificación.
Desde su concepción, el destino fue desarrollado bajo un plan maestro que contempló infraestructura energética, agua, telecomunicaciones, movilidad y protección ambiental.
Esto plantea una lección relevante para República Dominicana.
El país está experimentando una expansión acelerada de sus mercados turístico, inmobiliario y residencial. Cada nuevo proyecto genera demanda de carreteras, agua, energía, conectividad, servicios y espacios públicos.
Por eso, la infraestructura no puede seguir llegando después del crecimiento.
Debe formar parte del crecimiento.
El nuevo paradigma del turismo dominicano
Durante décadas, hablar de turismo sostenible podía parecer una conversación exclusivamente ambiental.
Hoy la realidad es diferente.
Un destino sostenible debe ser capaz de generar actividad económica, atraer inversión, crear calidad de vida y conservar los recursos que permiten que esa actividad continúe.
Cap Cana está intentando llevar ese concepto a una escala urbana, integrando energía, agua, tecnología, infraestructura y conservación dentro de un mismo modelo de desarrollo.
La experiencia también deja una pregunta para el resto del país: ¿estamos diseñando nuestros nuevos destinos turísticos para los próximos cinco años o para las próximas cinco décadas?
La respuesta determinará buena parte de la competitividad del turismo dominicano.
Porque construir más puede generar crecimiento.
Pero construir mejor es lo que puede hacerlo sostenible.
Por Joan G. Feliz
Director Editorial | InCaribe Media
Especialista en turismo, inversión y desarrollo del Caribe.
