Por: Arq. Geraldo Feliz Luciano
La reciente actividad sísmica registrada en distintos países del Caribe y América Latina ha vuelto a colocar en el centro del debate una pregunta que preocupa tanto a expertos como a ciudadanos: ¿está República Dominicana realmente preparada para enfrentar un terremoto de gran magnitud?
La respuesta no es sencilla. Desde el punto de vista técnico, el país ha experimentado avances significativos en materia de regulación, diseño estructural y control de la calidad en la construcción durante las últimas décadas. Sin embargo, también es cierto que existe una enorme cantidad de edificaciones construidas sin supervisión profesional adecuada, sin estudios geotécnicos y sin cumplir plenamente con los requisitos estructurales que exige una zona de alta amenaza sísmica.
Más que preguntarnos cuándo ocurrirá un gran terremoto, deberíamos preguntarnos qué tan preparadas están nuestras ciudades, nuestras viviendas y nuestra infraestructura para resistirlo.
República Dominicana: un país ubicado en una zona de amenaza sísmica permanente
La posición geográfica de República Dominicana la convierte en una nación expuesta a fenómenos sísmicos de consideración. La isla de La Hispaniola se encuentra en una región donde interactúan importantes sistemas tectónicos capaces de generar movimientos telúricos de alta intensidad.
A lo largo de la historia, el país ha experimentado terremotos destructivos que han dejado importantes daños económicos y pérdidas humanas. Estos eventos han demostrado que el riesgo sísmico no es una posibilidad remota ni una amenaza hipotética; es una realidad geológica con la que debemos convivir.
A pesar de que los sismos menores ocurren con relativa frecuencia y muchas veces pasan desapercibidos para la población, los especialistas coinciden en que la acumulación de energía en las fallas geológicas puede eventualmente producir eventos de gran magnitud.
Por esta razón, la preparación sísmica debe formar parte de la planificación urbana, la inversión inmobiliaria y las políticas públicas de desarrollo.
El verdadero peligro: las edificaciones vulnerables
Existe una idea equivocada de que los terremotos son los responsables directos de las tragedias humanas. En realidad, la mayoría de las víctimas suelen ser consecuencia del colapso de estructuras deficientemente construidas.
Las edificaciones modernas diseñadas bajo criterios sismorresistentes están concebidas para absorber parte de la energía generada por un movimiento sísmico y reducir la probabilidad de colapso. Su objetivo principal no es evitar todos los daños, sino proteger la vida de quienes las ocupan.
Sin embargo, en numerosos sectores urbanos y rurales del país todavía se observan viviendas construidas sin cálculos estructurales, ampliaciones informales, modificaciones improvisadas y procesos constructivos ejecutados sin la participación de profesionales calificados.
Estas prácticas incrementan significativamente el nivel de vulnerabilidad de la población.
Cuando una estructura no cuenta con columnas adecuadas, vigas correctamente dimensionadas, cimentaciones apropiadas o materiales certificados, su comportamiento durante un terremoto puede ser impredecible y extremadamente peligroso.
La importancia de la calidad de los materiales
Uno de los aspectos más subestimados dentro de la construcción es la calidad de los materiales utilizados.
La resistencia de una estructura depende directamente de la calidad del hormigón, del acero de refuerzo, de los bloques, de las conexiones estructurales y de la correcta ejecución de cada etapa del proyecto.
Una vivienda puede tener aparentemente una excelente apariencia arquitectónica, pero si durante su construcción se utilizaron materiales deficientes o se redujo la cantidad de acero para disminuir costos, su seguridad estructural podría verse comprometida de forma significativa.
La búsqueda de ahorro económico durante la construcción suele convertirse, en muchos casos, en el principal enemigo de la seguridad.
Reducir costos sacrificando calidad puede representar una economía temporal, pero implica riesgos que pueden permanecer ocultos durante décadas hasta que ocurra un evento extremo.
El papel fundamental de los estudios de suelo
Antes de diseñar cualquier estructura, es indispensable conocer las características del terreno donde será construida.
Los estudios geotécnicos permiten determinar la capacidad de carga del suelo, la presencia de materiales inestables, el comportamiento ante vibraciones y los posibles riesgos asociados a fenómenos naturales.
Lamentablemente, muchas construcciones residenciales se realizan sin este tipo de evaluación técnica.
Cuando una edificación se levanta sobre un terreno inadecuado, incluso una estructura relativamente bien diseñada puede experimentar asentamientos diferenciales, grietas importantes y fallas estructurales durante un terremoto.
Por ello, la seguridad comienza mucho antes de colocar el primer bloque.
¿Las edificaciones nuevas son más seguras?
En términos generales, las construcciones desarrolladas bajo normativas modernas presentan mejores niveles de seguridad que muchas edificaciones antiguas.
Los reglamentos actuales obligan a los profesionales a considerar factores sísmicos desde la etapa inicial del diseño. Esto implica análisis estructurales más rigurosos, mayores controles de calidad y procedimientos constructivos mejor definidos.
No obstante, el simple hecho de que una edificación sea nueva no garantiza automáticamente que sea segura.
La calidad final dependerá de diversos factores, incluyendo:
- Diseño estructural adecuado.
- Supervisión profesional permanente.
- Cumplimiento de especificaciones técnicas.
- Correcta colocación del acero.
- Calidad del concreto utilizado.
- Control de los procesos constructivos.
- Mantenimiento posterior de la infraestructura.
Cuando alguno de estos elementos falla, incluso una construcción reciente puede presentar vulnerabilidades importantes.
Santo Domingo y las grandes ciudades: el reto de la concentración urbana
Las principales ciudades del país enfrentan desafíos adicionales debido a la alta concentración de personas y edificaciones.
Un terremoto de gran magnitud no solamente tendría impacto sobre residencias privadas. También podría afectar hospitales, centros educativos, edificios gubernamentales, infraestructuras viales, sistemas eléctricos, redes de agua potable y servicios de telecomunicaciones.
El crecimiento acelerado de las zonas urbanas exige que la planificación territorial incorpore el riesgo sísmico como un factor prioritario.
Las ciudades modernas deben prepararse no solo para resistir terremotos, sino también para recuperar rápidamente sus operaciones después de un evento de gran escala.
Señales que podrían indicar vulnerabilidad estructural
Los propietarios de viviendas y edificios deben prestar atención a ciertas señales que podrían advertir problemas estructurales.
Entre ellas destacan:
- Grietas diagonales en muros.
- Fisuras en columnas o vigas.
- Hundimientos o desniveles en pisos.
- Filtraciones persistentes.
- Corrosión visible del acero.
- Desprendimiento de recubrimientos de concreto.
- Deformaciones estructurales.
- Puertas y ventanas que dejan de funcionar correctamente debido a movimientos estructurales.
Aunque estas señales no siempre representan un peligro inmediato, sí justifican una evaluación profesional especializada.
Preparación ciudadana: una responsabilidad de todos
La prevención continúa siendo la herramienta más efectiva para reducir pérdidas humanas durante un desastre natural.
Cada familia debería contar con:
Un plan de emergencia
Todos los miembros del hogar deben saber qué hacer durante y después de un terremoto.
Un kit de suministros básicos
Que incluya:
- Agua potable.
- Alimentos no perecederos.
- Medicamentos esenciales.
- Linterna.
- Radio portátil.
- Baterías.
- Documentos importantes.
- Botiquín de primeros auxilios.
Identificación de zonas seguras
Es fundamental reconocer los espacios más protegidos dentro de la vivienda y las rutas de evacuación adecuadas.
Participación en simulacros
El entrenamiento previo reduce el pánico y mejora la capacidad de respuesta de las personas durante una emergencia real.
El futuro de la construcción en República Dominicana
El crecimiento inmobiliario que experimenta República Dominicana representa una gran oportunidad para fortalecer la seguridad estructural del país.
La incorporación de nuevas tecnologías, mejores métodos constructivos, herramientas digitales de modelado y sistemas avanzados de supervisión puede contribuir significativamente a la reducción del riesgo sísmico.
Sin embargo, el progreso no depende únicamente de la innovación tecnológica. También requiere compromiso ético por parte de desarrolladores, constructores, supervisores, profesionales y propietarios.
Cada proyecto debe concebirse bajo una premisa fundamental: proteger la vida humana.
Conclusión
República Dominicana no puede evitar que ocurran terremotos, pero sí puede reducir considerablemente sus consecuencias.
La diferencia entre una catástrofe y una emergencia controlable dependerá de la calidad de nuestras edificaciones, del cumplimiento de las normativas, de la preparación de los ciudadanos y de la responsabilidad con que continuemos desarrollando nuestras ciudades.
La seguridad estructural no debe verse como un gasto adicional, sino como una inversión indispensable para preservar vidas, proteger patrimonios y garantizar un desarrollo sostenible para las futuras generaciones.
Autor:
Arq. Geraldo Feliz Luciano
Especialista en Arquitectura, Construcción, Evaluación de Infraestructuras y Desarrollo Inmobiliario.
«La mejor construcción no es la más económica ni la más rápida; es aquella que protege vidas cuando la naturaleza pone a prueba su resistencia.»
