Un análisis del Ministerio de Turismo y Visa identificó ocho perfiles de consumo entre los viajeros de Estados Unidos. Punta Cana concentra una parte importante del gasto, mientras el sur enfrenta oportunidades para ampliar los pagos digitales y la actividad comercial.
SANTO DOMINGO. El gasto de los turistas estadounidenses en República Dominicana varía según el destino elegido, el tipo de alojamiento y las actividades que realizan durante sus vacaciones. Un análisis del Ministerio de Turismo (Mitur), en colaboración con Visa, identificó ocho perfiles de consumo que permiten comprender mejor cómo se distribuye el dinero que llega al país a través de la actividad turística.
Los resultados muestran que los viajeros estadounidenses registran gastos diarios que oscilan entre US$116 y US$223 en varios de los perfiles analizados, mientras que los visitantes de lujo pueden alcanzar desembolsos de hasta US$2,403 por día.
El estudio adquiere relevancia para la industria turística dominicana porque permite identificar oportunidades para hoteles, restaurantes, comercios, operadores de excursiones y empresas vinculadas al desarrollo de destinos. También aporta información para orientar las estrategias de promoción hacia segmentos con distintas capacidades de consumo.
Estados Unidos continúa siendo el principal mercado emisor de turistas para República Dominicana. Durante los primeros ocho meses de 2026, llegaron al país 3.3 millones de pasajeros por vía aérea procedentes de ese mercado, según los datos divulgados sobre el análisis.
Punta Cana concentra el gasto de los turistas alojados en hoteles todo incluido
El segmento de viajeros que se hospeda en hoteles todo incluido de Punta Cana y otros destinos de la región este registra un gasto promedio de US$196 diarios. Este grupo concentra el 26.7 % del gasto total analizado entre los visitantes estadounidenses.
La importancia de este perfil refleja el peso de la hotelería vacacional en el modelo turístico dominicano, especialmente en destinos donde el alojamiento, la gastronomía y otros servicios forman parte de una experiencia integrada.
Sin embargo, la distribución del consumo también revela oportunidades para ampliar la participación de otros negocios en el gasto de los visitantes, mediante experiencias fuera de los complejos hoteleros, excursiones, actividades culturales y propuestas gastronómicas locales.
Por otro lado, los estadounidenses que organizan sus viajes por cuenta propia registran un desembolso promedio de US$223 diarios. Aunque presentan el mayor gasto dentro de los perfiles comparados en ese rango, representan apenas el 1.7 % del gasto total estudiado.
Este dato pone de relieve la importancia de diferenciar entre el gasto individual de un turista y el volumen total de recursos que aporta un segmento al destino.
Santo Domingo y el turismo urbano: oportunidades para restaurantes y comercios
Los turistas que recorren la zona metropolitana registran un gasto promedio de US$116 al día y representan el 21.9 % del consumo total analizado.
Su patrón de consumo se distribuye entre diferentes actividades y establecimientos. Los restaurantes concentran el 16 % de sus desembolsos, los supermercados el 15 %, los almacenes el 13 % y el alojamiento el 12 %.
Esta distribución evidencia el potencial económico del turismo urbano, una modalidad que puede beneficiar a negocios que no necesariamente forman parte de los grandes complejos turísticos.
Para Santo Domingo, el comportamiento de estos viajeros refuerza la oportunidad de desarrollar experiencias vinculadas a la gastronomía, la cultura, las compras, el entretenimiento y los recorridos urbanos.
También abre espacio para fortalecer la conexión entre la actividad turística y otros sectores de la economía, especialmente los servicios, el comercio y la oferta de alojamiento fuera del modelo tradicional de sol y playa.
Cuánto gastan los turistas en el norte y el sur del país
Las diferencias regionales constituyen otro de los hallazgos del análisis. Los visitantes que se desplazan hacia el sur dominicano gastan aproximadamente US$173 diarios, mientras que quienes recorren destinos de la región norte registran un promedio de US$156 por día.
En el sur, los viajeros tienen una estancia promedio de 5.4 días y una parte de ellos muestra disposición a regresar al destino. No obstante, el 71 % de los pagos realizados por este segmento se efectúa en efectivo.
La elevada utilización de efectivo apunta a una oportunidad para ampliar la aceptación de pagos electrónicos entre los comercios y prestadores de servicios turísticos de la región.
Una mayor incorporación de herramientas de pago digital podría facilitar las transacciones para los visitantes, mejorar la experiencia de compra y ayudar a los negocios a integrarse a una economía turística cada vez más conectada.
En el norte, el gasto promedio de US$156 diarios muestra la relevancia económica de los viajeros que visitan sus destinos. El desafío para ambas regiones consiste en convertir las visitas en una mayor actividad comercial local, mediante productos turísticos diferenciados, experiencias organizadas y una oferta de servicios adaptada a los intereses de cada mercado.
Los turistas de lujo gastan hasta US$2,403 diarios
Entre los perfiles identificados también figuran los turistas de lujo, cuyo gasto puede alcanzar los US$2,403 por día. Este segmento representa una oportunidad para las empresas que operan en el alojamiento de alta gama, las experiencias exclusivas y los servicios personalizados.
Para República Dominicana, este comportamiento refuerza la importancia de diversificar su propuesta más allá del volumen de llegadas y prestar atención a la capacidad de consumo, las preferencias y las actividades que motivan a cada visitante.
El desarrollo de hoteles de lujo, villas, residencias vacacionales y experiencias premium puede contribuir a ampliar la oferta dirigida a viajeros de alto poder adquisitivo. Sin embargo, captar este mercado también requiere conectividad aérea, calidad de servicio, infraestructura y una propuesta de destino coherente con las expectativas de estos consumidores.
El turismo de lujo representa, por tanto, una oportunidad para los establecimientos hoteleros y para otros negocios que participan en la cadena de valor turística.
Los cruceristas y las excursiones también generan consumo
El análisis identifica a los cruceristas como otro segmento relevante para la actividad comercial de los destinos que reciben embarcaciones. Estos visitantes pueden gastar hasta US$105 por desembarco.
Aunque su permanencia en tierra suele ser más limitada que la de quienes pernoctan en hoteles, sus desembolsos pueden beneficiar a comercios, operadores de excursiones, guías turísticos, transportistas y establecimientos gastronómicos.
Por su parte, los viajeros que utilizan excursiones, recorridos guiados o paquetes organizados registran un gasto promedio de US$138 diarios. Este perfil muestra la importancia de diseñar experiencias que permitan conectar a los visitantes con diferentes atractivos y prestadores de servicios.
El aprovechamiento de estos segmentos depende de la capacidad de los destinos para organizar su oferta, facilitar los desplazamientos y ofrecer productos que respondan a las expectativas de los viajeros.
La diáspora dominicana también impulsa el consumo turístico
Los dominicanos residentes en Estados Unidos que regresan al país presentan un gasto promedio de aproximadamente US$139 diarios y pueden permanecer hasta 34 días.
La duración de sus estancias los convierte en un segmento de interés para los alojamientos, restaurantes, comercios y empresas que ofrecen servicios durante visitas prolongadas.
A diferencia de los viajeros que llegan exclusivamente para disfrutar de unas vacaciones cortas, este público mantiene vínculos familiares y personales con el territorio dominicano, lo que puede influir en sus desplazamientos y decisiones de consumo.
Comprender sus hábitos representa una oportunidad para diseñar ofertas adaptadas a estadías más largas y fortalecer la relación entre el turismo, el comercio y las economías locales.
Conocer el gasto turístico para atraer más inversión
La identificación de estos perfiles permite avanzar hacia una promoción turística más segmentada, en la que las decisiones no dependan únicamente del número de visitantes, sino también de sus preferencias, su permanencia y su contribución al consumo.
Para los empresarios del sector, esta información puede orientar decisiones relacionadas con el desarrollo de productos, la selección de mercados, la comercialización de experiencias y la inversión en servicios complementarios.
El reto de República Dominicana consiste en aprovechar la fortaleza de su principal mercado emisor y, al mismo tiempo, ampliar las oportunidades económicas hacia nuevos segmentos, regiones y actividades.
La capacidad de atraer visitantes sigue siendo un indicador importante para la industria, pero comprender dónde gastan y qué servicios demandan permite identificar oportunidades adicionales para hoteles, comercios, desarrolladores y empresas vinculadas al turismo.
En un mercado cada vez más competitivo, conocer al viajero y facilitar su consumo puede contribuir a fortalecer la oferta turística dominicana y a distribuir mejor los beneficios económicos de la actividad entre los distintos destinos del país.
Redacción InCaribe Media
