Redacción InCaribe
República Dominicana cuenta con una amplia riqueza natural, cultural y gastronómica, pero todavía enfrenta un desafío fundamental: transformar sus atractivos turísticos en destinos organizados, con servicios, infraestructura y experiencias capaces de generar un flujo sostenible de visitantes nacionales.
El crecimiento del turismo interno abre oportunidades para el desarrollo de nuevas economías locales, la inversión inmobiliaria y la diversificación de la oferta turística dominicana. Sin embargo, aprovechar ese potencial requiere superar las debilidades de planificación, coordinación y organización que aún afectan a distintos territorios del país.
No basta con tener un atractivo: hay que construir un destino
Uno de los principales retos del turismo interno consiste en pasar de promocionar lugares aislados a desarrollar destinos turísticos con las condiciones necesarias para recibir visitantes.
La existencia de una playa, un río, una montaña, un monumento histórico o una propuesta gastronómica puede despertar el interés del viajero. Pero convertir ese atractivo en una experiencia turística sostenible requiere mucho más: alojamiento, restaurantes, seguridad, señalización, accesibilidad, actividades y servicios que permitan al visitante disfrutar del territorio.
Esta transformación representa una oportunidad para las comunidades y para el sector privado, especialmente en zonas que cuentan con recursos turísticos, pero todavía no han desarrollado una oferta organizada.
Planificación y datos: dos tareas pendientes
La falta de planificación y de estadísticas sobre el comportamiento del turismo interno limita la capacidad de diseñar estrategias efectivas para este segmento.
Durante un foro sobre el FODA del Turismo Interno en República Dominicana, organizado por Revista De Paseo, especialistas analizaron las fortalezas y debilidades de esta actividad y coincidieron en la necesidad de una mayor articulación entre los actores del sector.
Milizen Uribe, vicepresidenta de la Asociación Dominicana de Prensa Turística (Adompretur), planteó que el turismo interno debe dejar de ser visto como una alternativa secundaria para los períodos de menor actividad internacional y formar parte de la planificación turística nacional.
La discusión también pone sobre la mesa la importancia de contar con información que permita conocer qué lugares visitan los dominicanos, cuánto gastan, qué servicios demandan y cuáles son las condiciones que necesitan los destinos para crecer.
Las comunidades deben formar parte del desarrollo
El turismo interno no puede medirse únicamente por la cantidad de visitantes que llegan a un territorio. También debe evaluarse por las oportunidades económicas y sociales que genera para las comunidades.
Sarah Hernández, presidenta de Adompretur, destacó durante el foro que el desarrollo turístico debe considerar el nivel de vida de las poblaciones donde se desarrolla la actividad.
Esta visión resulta especialmente relevante para las comunidades que poseen recursos naturales y culturales, pero que necesitan mayor inversión en infraestructura, capacitación, servicios y emprendimientos locales.
Cuando el visitante consume en restaurantes de la zona, utiliza servicios de guías, se hospeda en alojamientos locales o compra productos elaborados por sus habitantes, el turismo puede convertirse en una fuente de ingresos que se distribuye más allá de los grandes operadores.
Gastronomía y cultura: el potencial que todavía falta desarrollar
La oferta turística dominicana tiene la posibilidad de ir mucho más allá del tradicional modelo de sol y playa.
La gastronomía, la historia, las tradiciones y los personajes de cada territorio pueden convertirse en elementos fundamentales para crear experiencias diferenciadas.
Durante el encuentro, la periodista Yamira Taveras señaló la importancia de contar mejor las historias de los territorios y construir experiencias que integren sus elementos culturales y gastronómicos.
Maricha Martínez Sosa, investigadora y editora de Quemashago.com, también resaltó la necesidad de cambiar la forma en que los dominicanos perciben y valoran su patrimonio.
El reto consiste en que los atractivos del país no sean únicamente lugares para visitar una vez, sino espacios con identidad, servicios y propuestas que motiven al visitante a regresar.
Una oportunidad para la inversión turística e inmobiliaria
El fortalecimiento del turismo interno también puede abrir nuevas oportunidades para la inversión en hoteles pequeños, alojamientos turísticos, restaurantes, parques recreativos, proyectos de ecoturismo y desarrollos inmobiliarios vinculados a destinos emergentes.
Sin embargo, la inversión debe acompañarse de planificación territorial y de una visión que permita proteger los recursos naturales y culturales que hacen atractivo cada lugar.
El desarrollo de un destino no depende solamente de construir nuevas instalaciones. También requiere garantizar accesibilidad, servicios básicos, seguridad y una coordinación efectiva entre las autoridades, las comunidades y los inversionistas.
El desafío de convertir el potencial en desarrollo
República Dominicana tiene los recursos para ampliar su oferta turística y fortalecer el turismo interno. Lo que falta en muchos casos es organizar ese potencial bajo una estrategia que integre infraestructura, servicios, promoción, inversión y participación comunitaria.
Las conclusiones del foro apuntan hacia una necesidad concreta: dejar de ver los atractivos turísticos como puntos aislados y comenzar a desarrollar destinos capaces de generar beneficios económicos, sociales y ambientales de manera sostenible.
El turismo interno puede ser una herramienta para diversificar la economía turística dominicana. Pero para lograrlo, será necesario que la planificación y la inversión avancen al mismo ritmo que el interés de los visitantes.
