Punta Cana muestra a Granada cómo convertir el sargazo en una oportunidad para el turismo sostenible

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Una delegación gubernamental de Granada visitó Punta Cana para conocer soluciones de contención, recolección y aprovechamiento del sargazo, con el objetivo de desarrollar un modelo adaptado a sus propias costas.

Punta Cana, República Dominicana.– La experiencia acumulada por Punta Cana frente al creciente desafío del sargazo comienza a convertirse en una referencia para otros destinos del Caribe.

Una delegación del Gobierno de Granada visitó recientemente la zona turística dominicana para conocer de primera mano las tecnologías y mecanismos utilizados para contener, recolectar, procesar y buscar nuevos usos para esta macroalga que afecta cada vez con mayor frecuencia a las costas caribeñas.

La visita se desarrolló del 24 al 28 de agosto, con representantes del Ministerio de Economía Azul y Asuntos Marinos, el Gabinete de Sargazo, la Autoridad de Gestión de Residuos Sólidos y el International Trade Center (ITC), con apoyo de la cooperación alemana GIZ a través del proyecto BioWaste Caribbean.

Más que conocer una solución puntual, la delegación buscó estudiar un modelo integral que pueda ser adaptado a las condiciones de Granada.

Punta Cana como laboratorio de soluciones

Durante la visita, los representantes granadinos conocieron sistemas de barreras marinas diseñados para reducir la llegada del sargazo a las playas, además de equipos utilizados para su recolección y bombeo desde el mar hacia tierra.

La experiencia de Punta Cana no surgió de una solución inmediata.

De acuerdo con Jake Kheel, vicepresidente de la Fundación Grupo Puntacana, durante aproximadamente 15 años se han probado diferentes alternativas para enfrentar el fenómeno, desde barreras flotantes y sistemas de recolección hasta iniciativas destinadas a darle valor al material recolectado.

Ese proceso de prueba y adaptación resulta particularmente importante para otros destinos turísticos del Caribe, porque el sargazo no afecta de la misma manera a todas las costas.

Por eso, la experiencia dominicana puede servir como referencia, pero no necesariamente como una fórmula que deba reproducirse exactamente.

Del problema ambiental a una oportunidad productiva

Uno de los elementos más interesantes del intercambio es el cambio de enfoque frente al sargazo.

Durante años, la conversación estuvo concentrada principalmente en cómo retirar las algas de las playas y reducir su impacto sobre el turismo.

Ahora comienza a tomar fuerza otra pregunta: ¿cómo convertir parte de ese residuo en un recurso productivo?

Ese es precisamente uno de los objetivos de Granada, cuyo Gobierno busca desarrollar oportunidades económicas y medios de vida para comunidades locales a partir del aprovechamiento del sargazo.

El país se ha planteado recolectar hasta 10,000 toneladas durante 2026, mientras estudia alternativas para integrar el material recolectado a diferentes procesos productivos.

El sargazo ya es un asunto regional

El intercambio entre Granada y República Dominicana forma parte de BioWaste Caribbean, iniciativa que busca fortalecer las capacidades de los países del Caribe para enfrentar el sargazo y otros residuos orgánicos.

En el proyecto participan Granada, Santa Lucía, Jamaica, San Vicente y las Granadinas y Dominica, mientras República Dominicana y Barbados actúan como socios de aprendizaje entre pares.

La importancia de esta cooperación está en que el sargazo dejó de ser un problema aislado de determinadas playas para convertirse en un desafío compartido por numerosos destinos turísticos del Caribe.

Y para economías altamente dependientes del turismo, la gestión de este fenómeno tiene implicaciones ambientales, económicas y de competitividad.

Proteger las playas también es proteger el turismo

Para República Dominicana, la gestión del sargazo tiene una importancia particular.

El país ha construido buena parte de su posicionamiento turístico internacional alrededor de sus costas, playas y complejos hoteleros. En destinos como Punta Cana, la calidad del litoral forma parte fundamental de la experiencia que reciben millones de visitantes.

Por eso, las inversiones en barreras, recolección, monitoreo y procesamiento no deben verse únicamente como gastos ambientales.

También pueden formar parte de una estrategia para proteger el producto turístico dominicano.

La discusión adquiere todavía mayor relevancia cuando se observa el crecimiento de nuevos proyectos hoteleros, residenciales y de turismo inmobiliario en diferentes zonas costeras del país.

Un destino que aspira a atraer visitantes, desarrollar hoteles y captar inversión inmobiliaria necesita garantizar que sus principales activos naturales puedan mantenerse en condiciones adecuadas a largo plazo.

Turismo inmobiliario y sostenibilidad

El crecimiento del turismo inmobiliario ha hecho que la sostenibilidad ambiental tenga un peso cada vez mayor en la planificación de los destinos.

Quien compra una propiedad turística, una segunda residencia o invierte en un proyecto frente al mar no está adquiriendo únicamente metros cuadrados.

También está invirtiendo en un destino.

La calidad de las playas, el entorno natural, la infraestructura, la gestión ambiental y la capacidad de respuesta ante fenómenos como el sargazo terminan formando parte del valor de esa inversión.

Por eso, la experiencia de Punta Cana puede tener implicaciones que van más allá de la limpieza de las playas.

La gestión eficiente del sargazo puede contribuir a proteger la competitividad turística de los destinos y, con ello, el valor de las inversiones que se desarrollan alrededor de ellos.

Granada busca adaptar la experiencia dominicana

Isaac Bhagwan, secretario permanente del Ministerio de Economía Azul y Asuntos Marinos de Granada, calificó la visita como una oportunidad para conocer directamente cómo Punta Cana ha trabajado durante más de una década en la predicción, contención, recolección y aprovechamiento del sargazo.

La intención, explicó, es evaluar cuáles de esas soluciones pueden funcionar bajo las condiciones particulares de Granada.

Ese enfoque es importante.

El Caribe comparte el problema, pero no necesariamente comparte las mismas características de sus costas, infraestructura, recursos financieros o capacidad operativa.

La cooperación regional permite precisamente evitar que cada país tenga que empezar desde cero.

Punta Cana exporta conocimiento

Durante décadas, Punta Cana se ha consolidado como uno de los principales destinos turísticos del Caribe.

Ahora, además de exportar sol, playa y hospitalidad, comienza a proyectar conocimiento relacionado con la gestión ambiental de destinos turísticos.

La experiencia desarrollada por el sector privado y las organizaciones vinculadas al destino puede convertirse en una referencia para otros países que enfrentan problemas similares.

El reto será continuar pasando de la reacción a la planificación: anticipar la llegada del sargazo, mejorar los sistemas de contención, optimizar la recolección y encontrar alternativas económicamente viables para su aprovechamiento.

Porque el futuro del turismo caribeño no dependerá únicamente de cuántos hoteles se construyan o cuántos visitantes lleguen.

También dependerá de la capacidad de los destinos para proteger los recursos naturales que hicieron posible su desarrollo turístico.

En ese desafío, Punta Cana está demostrando que una amenaza ambiental compartida puede convertirse también en un espacio para la innovación, la cooperación regional y el desarrollo de nuevas soluciones.

Redacción InCaribe

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