Asonahores destaca que la actividad turística genera más de 880 mil empleos, US$11,866 millones en divisas y una creciente contribución fiscal
Punta Cana, República Dominicana.– El turismo dominicano ya no puede medirse únicamente por la cantidad de visitantes que llegan al país. Su verdadero peso económico se refleja cada vez más en los empleos que genera, las divisas que aporta, las inversiones que atrae y la actividad que moviliza en sectores como construcción, agropecuaria, comercio, transporte, manufactura y servicios financieros.
Los datos presentados por la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (Asonahores), en el marco de la Exposición Comercial Asonahores 2026, muestran la dimensión que ha alcanzado la industria turística dentro de la economía nacional. En 2025, la contribución total del turismo llegó al 15.9 % del Producto Interno Bruto (PIB) cuando se incorporan los efectos directos, indirectos e inducidos de la actividad.
De acuerdo con las cifras presentadas, el aporte directo del turismo representó 8.3 % del PIB, mientras que al sumar el impacto generado a través de su cadena productiva y el consumo asociado a los ingresos de los trabajadores vinculados al sector, la contribución alcanzó aproximadamente US$21,619 millones.
La cifra resulta especialmente significativa porque demuestra que el turismo dejó de ser una actividad concentrada exclusivamente en hoteles, restaurantes y destinos de playa. Cada habitación ocupada, cada visitante que llega y cada proyecto turístico que se desarrolla genera una cadena de demanda que alcanza a empresas y trabajadores que, en muchos casos, ni siquiera forman parte directamente de la industria turística.
Más empleos y mayor circulación de divisas
Uno de los principales efectos de esta expansión se encuentra en el mercado laboral. Durante 2025, 882,419 empleos directos, indirectos e inducidos estuvieron vinculados a la actividad turística, equivalentes aproximadamente a uno de cada seis puestos de trabajo del país.
Del total, 301,800 empleos fueron directos, mientras que otros 400,610 se generaron de manera indirecta a través de la cadena de suministro de bienes y servicios. A estos se sumaron 180,010 empleos inducidos, asociados al consumo de los hogares cuyos ingresos están relacionados con la actividad turística.
El comportamiento salarial también muestra una evolución. Según los datos presentados por Asonahores, el salario promedio cotizable en hoteles, bares y restaurantes pasó de RD$22,705 a RD$27,580, mientras que durante 2025 el sector aportó RD$10,774 millones a la Tesorería de la Seguridad Social.
Pero si existe un indicador que permite dimensionar la importancia del turismo para la economía dominicana es la generación de divisas. En 2025, los ingresos por turismo alcanzaron US$11,866 millones, para un crecimiento de 9.3 % respecto al año anterior.
La tendencia continuó durante 2026. Solo hasta junio, los ingresos turísticos alcanzaron US$6,716 millones, un incremento de 15 % frente al mismo período de 2025, consolidando al turismo entre las principales fuentes de generación de divisas para República Dominicana.
El turismo también es inversión
El impacto de la industria tampoco se limita al gasto de los visitantes. El turismo continúa funcionando como uno de los principales vehículos para atraer capital internacional hacia República Dominicana.
Durante 2025, el sector captó US$1,288 millones en inversión extranjera directa (IED). Este flujo de capital está relacionado con nuevos hoteles, ampliaciones, proyectos inmobiliarios turísticos, infraestructura, servicios complementarios y desarrollos que transforman el territorio alrededor de los principales destinos.
Esta conexión entre turismo e inversión inmobiliaria es particularmente importante para entender el crecimiento que experimentan zonas como Punta Cana, Cap Cana, Miches, La Romana, Puerto Plata y Samaná. El desarrollo turístico genera demanda de infraestructura y servicios, pero también impulsa nuevos modelos de inversión vinculados a residencias vacacionales, segunda vivienda, alquileres de corta estancia y proyectos de uso mixto.
En otras palabras, el turista no solamente ocupa una habitación: detrás de esa habitación existe una inversión, una construcción, una cadena de proveedores, empleos y una infraestructura que permanece en el territorio.
Una década de mayor aporte fiscal
Otro de los datos que refleja la transformación del turismo es su contribución a las finanzas públicas.
La recaudación correspondiente a hoteles, bares y restaurantes alcanzó RD$45,227 millones en 2025, frente a los RD$15,611 millones registrados en 2015.
Esto significa que, en una década, la contribución fiscal de estas actividades prácticamente se triplicó.
El dato permite observar el turismo desde una perspectiva que muchas veces queda fuera de las estadísticas de llegada de visitantes. El crecimiento de la actividad no solo beneficia a empresas y trabajadores directamente relacionados con el sector; también amplía la base económica sobre la cual el Estado recauda recursos.
Por eso, hablar de turismo es hablar también de infraestructura pública, seguridad social, construcción, transporte, agricultura, producción nacional y recaudación.
Una cadena que atraviesa toda la economía
El presidente de Asonahores, Juan Bancalari, destacó que el verdadero valor del turismo debe medirse por su capacidad de transmitir crecimiento hacia otros sectores de la economía.
“El turismo dominicano debe medirse por su capacidad de transformar la economía. Detrás de cada visitante existe una cadena que genera empleos, demanda bienes y servicios, atrae inversiones, produce divisas y crea oportunidades para miles de empresas dominicanas. Nuestro desafío es seguir ampliando ese impacto para que el crecimiento turístico se traduzca cada vez más en desarrollo productivo para el país”, expresó Bancalari.
Esa cadena incluye sectores tan diversos como la agropecuaria y la pesca, manufactura, construcción, comercio, transporte, logística, servicios básicos y servicios profesionales y financieros.
La dimensión alcanzada por el turismo plantea, sin embargo, un desafío mayor: lograr que una proporción cada vez más importante de ese crecimiento permanezca en la economía dominicana.
El reto ya no es solamente atraer más visitantes. También es aumentar el consumo de productos nacionales, integrar más pequeñas y medianas empresas a la cadena turística, desarrollar proveedores locales, fortalecer la formación del capital humano y generar mayor conexión entre los grandes proyectos turísticos y el resto del aparato productivo.
La Exposición Comercial Asonahores 2026 se desarrolla precisamente bajo esa lógica de integración. Más que una plataforma de negocios para empresas vinculadas a hoteles y restaurantes, representa un espacio para fortalecer los vínculos entre turismo y producción nacional.
República Dominicana ha construido durante décadas una de las industrias turísticas más importantes del Caribe. Los números de 2025 muestran que su impacto ya supera ampliamente las fronteras de la hotelería.
El turismo no solo trae visitantes. Trae divisas, empleos, inversiones, impuestos y oportunidades para una parte cada vez más amplia de la economía dominicana.
