Por Joan G. Feliz
Director Comercial de Constructora Incaribe, especialista en turismo inmobiliario, inversión y desarrollo del sector construcción.
El debate sobre el turismo multidestino ha vuelto a ocupar un lugar importante en la agenda del Caribe. La idea de que un visitante pueda recorrer dos o más países durante un mismo viaje parece, a simple vista, una estrategia atractiva para fortalecer la región frente a otros destinos internacionales. Sin embargo, para República Dominicana la pregunta no es si debe participar, sino bajo qué condiciones hacerlo.
Nuestro país es, desde hace años, el líder indiscutible del turismo en el Caribe. Recibe más visitantes internacionales que cualquier otro destino de la región, cuenta con la mayor oferta hotelera, una amplia conectividad aérea y una infraestructura turística que ha sido construida durante décadas con una visión clara de crecimiento.
El liderazgo también implica cautela
Cuando se lidera un mercado, cualquier cambio estratégico debe analizarse con mayor profundidad.
El turismo multidestino puede convertirse en una herramienta para ampliar la permanencia de los visitantes en el Caribe y atraer viajeros de mercados lejanos como Asia, Medio Oriente o Europa, donde recorrer varios países en un solo viaje representa un mayor incentivo.
Sin embargo, también existe el riesgo de que República Dominicana termine compartiendo visitantes que, en condiciones normales, habrían permanecido toda su estadía en nuestro territorio.
La clave está en evitar que el multidestino reduzca el gasto turístico dentro del país.
El turista de hoy busca experiencias, no fronteras
Las nuevas generaciones de viajeros ya no eligen únicamente un hotel o una playa. Buscan experiencias auténticas, cultura, gastronomía, naturaleza, deporte y aventura.
En ese escenario, una estrategia regional puede resultar atractiva siempre que cada destino aporte un valor diferenciado y no compita únicamente por precio.
República Dominicana tiene una ventaja significativa: posee una oferta mucho más diversificada que la mayoría de sus vecinos. Desde Punta Cana y Cap Cana hasta Samaná, Miches, Puerto Plata, Santo Domingo y La Romana, el país ofrece múltiples experiencias sin necesidad de salir de sus fronteras.
Más conectividad, pero con reglas claras
Para que el turismo multidestino funcione, será necesario fortalecer la conectividad aérea y marítima entre las islas, simplificar procesos migratorios y crear paquetes turísticos realmente integrados.
Pero también será indispensable establecer acuerdos que protejan los intereses nacionales.
No tendría sentido invertir millones de dólares en promoción internacional para que una parte importante del gasto turístico termine beneficiando a otros destinos con menor inversión en mercadeo.
La cooperación regional debe generar beneficios proporcionales para todos los participantes.
Una oportunidad para impulsar el turismo inmobiliario
El turismo multidestino también puede abrir nuevas puertas para el turismo inmobiliario dominicano.
Muchos visitantes que llegan inicialmente por vacaciones descubren oportunidades para adquirir una segunda residencia o realizar inversiones en propiedades. Si República Dominicana logra convertirse en la principal puerta de entrada al Caribe, aumentarán las posibilidades de captar ese segmento de inversionistas internacionales.
Por ello, cualquier estrategia multidestino debe contemplar mecanismos que fortalezcan la promoción de la inversión inmobiliaria, el turismo de retiro y los desarrollos de uso mixto, sectores donde el país ya posee ventajas competitivas.
Competir unidos, sin perder identidad
El Caribe enfrenta desafíos comunes: el cambio climático, el aumento de los costos operativos, la competencia de nuevos destinos y las transformaciones en las preferencias del viajero.
Cooperar entre países puede ser positivo siempre que no implique renunciar a las fortalezas individuales.
República Dominicana ha construido un liderazgo basado en inversión, planificación, infraestructura y estabilidad. Ese posicionamiento no debe diluirse dentro de una estrategia regional que beneficie por igual a economías con niveles muy distintos de desarrollo turístico.
El reto está en negociar inteligentemente
El turismo multidestino no debe verse como una amenaza ni como una solución automática.
Es una herramienta que puede generar importantes oportunidades si se diseña con criterios técnicos, visión de largo plazo y un claro enfoque en la competitividad.
República Dominicana tiene todo para liderar esa conversación, pero desde una posición de fortaleza, defendiendo sus intereses y asegurando que cualquier acuerdo contribuya a aumentar la llegada de visitantes, prolongar su estancia y elevar el gasto turístico dentro del país.
Porque en turismo, al igual que en los negocios, colaborar puede ser una excelente estrategia, siempre que el liderazgo no se entregue, sino que se fortalezca.
