El pádel llega al turismo: el nuevo deporte que puede transformar la oferta de los destinos del Caribe

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El crecimiento internacional del pádel está llevando las canchas desde los clubes deportivos hasta hoteles, resorts y proyectos inmobiliarios, creando una nueva oportunidad para el turismo deportivo y de experiencias.

Santo Domingo.– El turismo deportivo está cambiando y uno de los deportes que mejor está aprovechando esa transformación es el pádel.

Lo que hace algunos años parecía una disciplina limitada a determinados mercados europeos y latinoamericanos hoy se está convirtiendo en una actividad con presencia internacional y con capacidad para influir en la manera en que hoteles, resorts y destinos diseñan su oferta.

El fenómeno es suficientemente grande como para llamar la atención de la industria turística. De acuerdo con el World Padel Report 2025 de la Federación Internacional de Pádel (FIP), el deporte ya supera los 35 millones de jugadores, mientras que existen más de 24,600 clubes y 77,300 pistas en 150 países. El número de clubes creció 16.1% y el de pistas 15.2% respecto al año anterior.

Es decir, el pádel dejó de ser una moda exclusivamente deportiva.

Ahora comienza a convertirse en producto turístico.

De la cancha al hotel

Una de las principales razones por las que el pádel resulta atractivo para el turismo es su componente social.

A diferencia de otros deportes que requieren un nivel técnico elevado para disfrutar de una experiencia competitiva, el pádel permite que jugadores de diferentes niveles compartan una cancha relativamente pequeña y participen rápidamente en partidos.

Eso lo convierte en una actividad especialmente interesante para los resorts.

Un hotel puede ofrecer una cancha de pádel como parte de su programa de entretenimiento, organizar torneos entre huéspedes, contratar entrenadores, crear clínicas para principiantes o incluso desarrollar paquetes específicos para grupos de amigos y familias.

Esta tendencia ya se está observando en diferentes mercados internacionales.

Hoteles y resorts de Europa, Asia y otros destinos están incorporando canchas como parte de sus instalaciones deportivas y de bienestar, mientras algunos viajeros comienzan a elegir sus vacaciones tomando en cuenta la posibilidad de jugar pádel durante su estancia.

El nuevo atractivo para el turista deportivo

El cambio es importante porque amplía el concepto tradicional del turismo deportivo.

Durante años, el golf y el tenis fueron dos de los principales deportes asociados a hoteles y destinos turísticos de alto nivel.

Ahora el pádel comienza a ocupar un espacio propio.

Y tiene una ventaja: su curva de aprendizaje permite que un turista que nunca haya jugado pueda probarlo durante sus vacaciones.

Eso abre una oportunidad para destinos que buscan incrementar el número de actividades disponibles para sus visitantes.

Una persona puede pasar la mañana en la playa, jugar pádel por la tarde, disfrutar de una experiencia gastronómica y terminar el día en un espectáculo o actividad nocturna.

El deporte se convierte así en parte de una experiencia turística mucho más amplia.

República Dominicana tiene una oportunidad

Para República Dominicana, el crecimiento internacional del pádel llega en un momento particularmente interesante.

El país ya cuenta con una infraestructura turística capaz de recibir viajeros deportivos y de alto poder adquisitivo, especialmente en destinos como Punta Cana, Cap Cana, La Romana, Santo Domingo y Puerto Plata.

Además, el país ya supera las 100 pistas de pádel, según el World Padel Report 2025 de la FIP, que identifica a República Dominicana como uno de los mercados emergentes de América Latina.

Esto significa que existe una base sobre la cual desarrollar una estrategia turística.

No se trata solamente de construir canchas.

Se trata de conectar esas instalaciones con hoteles, aeropuertos, restaurantes, entretenimiento, wellness, eventos deportivos y comunidades residenciales.

El caso de Casa de Campo

Un ejemplo de esta evolución puede encontrarse en Casa de Campo, en La Romana.

El resort cuenta actualmente con tres canchas de pádel dentro de su Racquet Center, integrando el deporte a una oferta que tradicionalmente ha estado muy vinculada al tenis y al golf.

El movimiento resulta significativo porque Casa de Campo es precisamente uno de los ejemplos dominicanos donde deporte, hotelería, experiencias y turismo inmobiliario funcionan dentro de un mismo ecosistema.

El pádel puede convertirse en una nueva pieza de esa fórmula.

El pádel también está entrando en los hoteles urbanos

La transformación no ocurre únicamente en los resorts de playa.

En Santo Domingo, por ejemplo, el Renaissance Santo Domingo Jaragua Hotel & Casino está incorporando nuevas canchas de pádel como parte de un proceso de modernización superior a US$11 millones, que también contempla mejoras en entretenimiento, gastronomía, piscina, spa y gimnasio.

El caso resulta interesante porque demuestra que el pádel puede funcionar también como amenidad para el turismo urbano.

Para un hotel de ciudad, una cancha puede convertirse en un elemento adicional para atraer huéspedes, clientes locales, grupos corporativos y actividades sociales.

Una oportunidad para los desarrolladores inmobiliarios

Aquí aparece uno de los aspectos más interesantes para República Dominicana.

El pádel no solamente está entrando en hoteles.

También está llegando a proyectos residenciales y desarrollos inmobiliarios.

Un informe elaborado por Playtomic y PwC en 2026 analiza precisamente el crecimiento del pádel como activo inmobiliario y destaca el interés de los inversores por clubes con niveles de ocupación, ingresos recurrentes y retornos atractivos. El informe señala además que España está integrando cada vez más las pistas de pádel en desarrollos residenciales, resorts y proyectos de uso mixto.

Para el turismo inmobiliario dominicano, esta tendencia puede ser especialmente relevante.

Un proyecto residencial que incorpora gimnasio, piscina, coworking, áreas sociales y ahora también pádel puede ofrecer una amenidad adicional que responde a una nueva generación de compradores.

Y no necesariamente se trata de grandes complejos.

Un pequeño número de pistas, acompañado de un club social bien diseñado, puede convertirse en un punto de encuentro para residentes y visitantes.

Pádel y turismo de lujo

El crecimiento del deporte también está modificando el concepto de lujo.

Antes, una propiedad turística podía promocionarse con campo de golf, marina, spa o cancha de tenis.

Ahora el viajero de alto poder adquisitivo busca cada vez más experiencias relacionadas con bienestar, actividad física, gastronomía y vida social.

El pádel encaja perfectamente en esa combinación.

Por eso algunos resorts internacionales están posicionando las canchas como parte de su experiencia de lujo, integrándolas con entrenadores, academias, torneos, restaurantes, wellness y otras actividades.

El resultado es una experiencia donde el visitante no solamente consume una habitación.

Consume un estilo de vida.

Una herramienta para combatir la estacionalidad

Otro aspecto interesante es su capacidad para ayudar a diversificar la oferta turística.

Los destinos que dependen excesivamente de una sola actividad pueden enfrentar mayores dificultades durante determinadas temporadas.

El deporte ofrece una alternativa.

Un destino puede organizar:

  • torneos internacionales;
  • clínicas de pádel;
  • campamentos deportivos;
  • viajes especializados para clubes;
  • eventos corporativos;
  • competencias amateur;
  • experiencias para familias;
  • paquetes de wellness y deporte.

Eso puede generar nuevas razones para viajar fuera de los períodos tradicionales de vacaciones.

En FITUR Sports 2026, especialistas del sector analizaron precisamente el potencial de deportes como el pádel para diversificar destinos, reducir la estacionalidad y crear valor turístico.

El siguiente paso: convertir el pádel en destino

El gran desafío para República Dominicana será evitar que el pádel crezca únicamente como actividad local.

La oportunidad está en convertirlo en una razón para viajar al país.

Para lograrlo se necesita una estrategia que combine infraestructura, promoción, torneos internacionales, academias, hoteles, operadores turísticos y desarrolladores inmobiliarios.

Punta Cana podría organizar semanas de pádel vinculadas a sus resorts.

Cap Cana podría integrar el deporte a su calendario de eventos deportivos.

Santo Domingo puede aprovechar su oferta urbana y hotelera.

La Romana puede combinar pádel con golf, gastronomía y experiencias de lujo.

Y otros destinos emergentes podrían utilizarlo como parte de su estrategia para atraer nuevos segmentos.

El deporte que puede acompañar al golf

El pádel no necesariamente tiene que competir con el golf.

Puede complementarlo.

Un resort que ya posee un campo de golf puede incorporar pistas de pádel y ampliar su oferta deportiva.

El golf puede atraer al jugador especializado y al turista de mayor permanencia, mientras que el pádel puede generar una actividad más social y accesible para acompañantes, familias y nuevos visitantes.

Ese modelo ya comienza a verse en destinos internacionales.

Y para República Dominicana puede representar una oportunidad particularmente interesante.

Más que una cancha

El verdadero valor del pádel para el turismo no está en la pista.

Está en todo lo que puede generarse alrededor de ella.

Hotelería, gastronomía, entrenamiento, entretenimiento, eventos, comercio, bienestar, comunidad e inmobiliaria.

Por eso, mientras el número de jugadores y pistas continúa creciendo internacionalmente, el debate para los destinos debería ser otro:

¿Cómo convertir el crecimiento del pádel en crecimiento turístico?

República Dominicana tiene las condiciones para intentarlo.

El país ya cuenta con una poderosa industria hotelera, conectividad aérea, destinos consolidados, infraestructura deportiva y una creciente oferta inmobiliaria.

La incorporación inteligente del pádel puede ayudar a construir una nueva generación de experiencias turísticas donde deporte y estilo de vida estén cada vez más conectados.

Porque el pádel ya no es solamente el deporte que está llenando canchas.

Puede convertirse también en una nueva forma de vender destinos.

Por Joan G. Feliz
Director Editorial | InCaribe Media
Especialista en turismo, inversión y desarrollo del Caribe.

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