República Dominicana busca convertir el turismo deportivo en una nueva industria para atraer visitantes e inversión
ADOTURD analiza el modelo español y plantea aprovechar las condiciones naturales, la infraestructura turística y la cercanía con Estados Unidos para atraer eventos deportivos internacionales
Santo Domingo.– República Dominicana tiene playas, hoteles, conectividad aérea y una infraestructura turística que durante décadas le han permitido posicionarse entre los principales destinos del Caribe. Ahora el país busca aprovechar esos mismos activos para desarrollar una industria que puede abrir una nueva etapa de crecimiento: el turismo deportivo.
La discusión tomó fuerza durante la primera edición de ADOTalk Online, organizada por la Asociación Dominicana de Turismo Deportivo (ADOTURD), bajo el tema “Turismo Deportivo en España: Una Visión Global”, que contó con la participación del consultor y empresario deportivo español José Manuel Ruiz Ibáñez.
Durante el encuentro se analizaron experiencias de España relacionadas con la organización de eventos internacionales, academias de alto rendimiento y programas de entrenamiento que han permitido utilizar el deporte como herramienta para atraer visitantes y generar actividad económica durante diferentes épocas del año.
El modelo que República Dominicana puede mirar
Uno de los casos presentados fue el de Murcia, España, donde instalaciones como Pinatar Arena han logrado convertirse en centros de concentración para equipos y deportistas internacionales.
Según lo expuesto durante el encuentro, Pinatar Arena recibió más de 150 concentraciones deportivas internacionales durante 2025, demostrando cómo una infraestructura especializada puede convertirse en un producto turístico por sí misma.
La lógica es diferente a la del turismo tradicional.
El visitante no llega solamente para conocer un destino.
Llega porque allí se está celebrando un torneo, porque su equipo realiza una concentración, porque participa en una academia o porque necesita instalaciones para entrenar.
Y alrededor de ese visitante se genera consumo de hotel, transporte, restaurantes, entretenimiento y otros servicios.
República Dominicana tiene buena parte de los ingredientes
Para Ruiz Ibáñez, República Dominicana tiene condiciones que pueden facilitar el desarrollo de este modelo: playas, clima, infraestructura turística y cercanía con Estados Unidos.
El especialista planteó que el país debe aprovechar lo que ya posee para atraer eventos deportivos internacionales y desarrollar productos que permitan utilizar la infraestructura durante todo el año.
La oportunidad está precisamente en no comenzar desde cero.
República Dominicana ya cuenta con campos de golf de categoría internacional, instalaciones de tenis y pádel, estadios, marinas, espacios para deportes acuáticos y una industria hotelera preparada para recibir grandes volúmenes de visitantes.
Lo que falta es conectar esos activos dentro de una estrategia común.
Del evento al producto turístico
Uno de los grandes retos del turismo deportivo es entender que un evento no debe medirse únicamente por la cantidad de personas que asisten.
Un torneo internacional puede generar noches de hotel, consumo gastronómico, transporte, alquiler de vehículos, excursiones, compras y actividades para acompañantes.
Por eso, el verdadero valor está en construir un producto turístico alrededor del evento.
Un campeonato de golf puede convertirse en una semana completa de experiencias.
Un torneo de fútbol puede atraer equipos juveniles durante varios días.
Una competencia de aguas abiertas puede activar hoteles, restaurantes y operadores turísticos.
Un torneo de pádel puede combinar deporte, bienestar, gastronomía y entretenimiento.
El objetivo es que el deportista no sea simplemente un participante, sino también un turista.
La Romana ya está tomando posición
Uno de los destinos que ha comenzado a organizar su estrategia alrededor de este segmento es La Romana.
ADOTURD y el Clúster Turístico La Romana Bayahibe firmaron este año un acuerdo para fortalecer el posicionamiento del destino como espacio para experiencias y eventos deportivos.
La región cuenta con activos importantes: siete campos de golf de reconocimiento internacional, condiciones para buceo y pesca deportiva, instalaciones para tenis y pádel y la presencia de los Toros del Este.
Esta combinación es precisamente la que puede permitir que La Romana deje de vender únicamente sol y playa y comience a vender una experiencia más diversificada.
Punta Cana tiene otra ventaja
Punta Cana también posee condiciones particulares para desarrollar esta industria.
El destino cuenta con infraestructura hotelera de gran escala, conectividad aérea internacional y escenarios deportivos que ya reciben competencias de alto nivel.
El Corales Puntacana Championship del PGA TOUR, por ejemplo, ha colocado al destino dentro del calendario internacional del golf.
ADOTURD ya había identificado para 2026 un portafolio de eventos que incluye golf, tenis, pádel, fútbol y aguas abiertas, entre otras disciplinas.
El siguiente paso sería conectar esos eventos con una estrategia de promoción turística que permita venderlos como parte de la experiencia dominicana.
El pádel puede convertirse en uno de los nuevos motores
Entre los deportes con mayor potencial de crecimiento aparece el pádel.
Su expansión internacional, su carácter social y la facilidad con la que puede ser incorporado a hoteles y proyectos inmobiliarios lo convierten en un deporte especialmente interesante para República Dominicana.
De hecho, ADOTURD incluyó el crecimiento del pádel como uno de los temas de su agenda de turismo deportivo para 2026.
Para los hoteles, puede representar una nueva amenidad.
Para los desarrolladores, un atractivo inmobiliario.
Y para los destinos, una herramienta para crear torneos y experiencias que atraigan visitantes.
El turismo deportivo también necesita datos
Uno de los pasos más importantes para consolidar el segmento será saber cuánto realmente aporta a la economía dominicana.
En septiembre, el Banco BHD y ADOTURD anunciaron la realización de la primera investigación de alcance nacional e internacional sobre el impacto económico del turismo deportivo en República Dominicana.
El estudio estará a cargo del Centro de Estudios Turísticos y Desarrollo Local (CETDEL) y buscará medir la inversión, la contribución económica y el perfil de los consumidores de este segmento.
Este punto es fundamental.
Para atraer inversión no basta con afirmar que el turismo deportivo está creciendo.
Hay que demostrar cuánto gasta un visitante deportivo, cuánto tiempo permanece, qué actividades realiza, qué impacto genera en los hoteles y cuánto dinero mueve en las comunidades.
Una oportunidad para la inversión
El turismo deportivo también puede abrir una nueva línea para la inversión privada.
La construcción de centros deportivos especializados, academias, campos de entrenamiento, complejos de pádel, instalaciones acuáticas y proyectos mixtos puede complementar la oferta hotelera existente.
En determinados destinos, incluso puede convertirse en un componente del turismo inmobiliario.
Un proyecto residencial asociado a instalaciones deportivas puede atraer a compradores que buscan un estilo de vida activo y servicios adicionales.
De esta manera, el deporte deja de ser únicamente una actividad complementaria y comienza a funcionar como infraestructura para desarrollar destinos.
El gran desafío: pasar de eventos a estrategia
República Dominicana ya organiza competencias internacionales.
El reto ahora es construir una industria alrededor de ellas.
Eso implica crear calendarios con suficiente anticipación, captar eventos internacionales, desarrollar instalaciones especializadas, capacitar personal, mejorar la comercialización y conectar a los organizadores deportivos con hoteles, aerolíneas, operadores turísticos y desarrolladores.
También significa distribuir mejor los eventos geográficamente.
Punta Cana puede tener un rol.
La Romana puede tener otro.
Santo Domingo, Santiago, Puerto Plata y otros destinos pueden desarrollar productos específicos según sus instalaciones y características.
España ofrece una lección importante
La experiencia española presentada durante el ADOTalk deja una enseñanza que puede ser especialmente útil para República Dominicana: no siempre es necesario crear un destino desde cero; muchas veces hay que aprender a convertir la infraestructura existente en un producto turístico.
El país ya tiene buena parte de esa infraestructura.
Tiene hoteles.
Tiene aeropuertos.
Tiene campos de golf.
Tiene playas.
Tiene estadios.
Tiene instalaciones deportivas.
Tiene clima.
Y tiene una ubicación privilegiada frente a uno de los principales mercados emisores del mundo.
Ahora necesita conectar esas piezas.
El próximo gran producto turístico
El turismo deportivo puede convertirse en uno de los siguientes capítulos de la evolución turística dominicana.
No para sustituir al sol y playa, sino para complementarlo.
La meta sería conseguir que un viajero tenga más razones para venir al país y que, una vez aquí, permanezca más tiempo, consuma más servicios y conozca otros destinos.
Golf, fútbol, béisbol, tenis, pádel, aguas abiertas, ciclismo, atletismo y otras disciplinas pueden formar parte de una nueva generación de productos turísticos.
La oportunidad está sobre la mesa.
Y la conversación iniciada por ADOTURD plantea una pregunta que República Dominicana tendrá que responder en los próximos años:
¿Puede el país dejar de ver el deporte únicamente como entretenimiento y comenzar a utilizarlo como una verdadera herramienta de desarrollo turístico, inversión y generación de actividad económica?
Los primeros pasos ya están dados. Ahora toca convertirlos en una estrategia de destino.
Por Joan G. Feliz
Director Editorial | InCaribe Media
Especialista en turismo, inversión y desarrollo del Caribe.
