Dos décadas después de su llegada a Samaná, el grupo español mantiene su apuesta por el destino con una operación que incluye hoteles, turismo de lujo, empleo local, proveedores dominicanos y proyectos de conservación
Redacción InCaribe
Hay inversiones que llegan a un destino para construir un hotel y hay otras que terminan formando parte de la historia turística de una provincia.
La presencia de Piñero en Samaná pertenece a la segunda categoría.
El grupo turístico español conmemoró sus 20 años de presencia en Samaná, una trayectoria que comenzó en 2006 y que hoy forma parte de la evolución turística de uno de los destinos con mayor riqueza natural de República Dominicana.
Durante estas dos décadas, la compañía ha pasado de sus primeros proyectos en la provincia a desarrollar una oferta que actualmente incluye Bahia Principe Escape Samana, Bahia Principe Explore El Portillo y Cayo Levantado Resort, ampliando su presencia hacia diferentes segmentos del mercado turístico.
Pero el aniversario llega acompañado de una conversación que resulta todavía más interesante: cómo puede seguir creciendo Samaná sin perder aquello que precisamente la convirtió en un destino turístico atractivo.
20 años apostando por Samaná
La historia comenzó en 2006, cuando Pablo Piñero e Isabel García Lorca decidieron apostar por Samaná.
En aquel momento, el destino todavía tenía una escala muy diferente a la que presenta actualmente.
La apuesta implicaba asumir riesgos en una provincia cuya principal fortaleza estaba precisamente en aquello que también representaba un desafío para el desarrollo turístico: su extraordinario patrimonio natural.
Dos décadas después, Samaná se ha consolidado como uno de los destinos más reconocidos de República Dominicana y Piñero se encuentra entre las empresas que han acompañado esa transformación.
Durante la celebración del aniversario, la CEO de Piñero, Encarna Piñero, definió la relación con Samaná como una parte determinante de la historia de la compañía y destacó la importancia de continuar creciendo de manera responsable, fortaleciendo alianzas y generando oportunidades para las comunidades locales.
Más que hoteles: una presencia económica en la provincia
Uno de los datos que permite medir el impacto de la compañía en Samaná es el empleo.
Piñero asegura que actualmente genera más de 1,000 empleos directos en la provincia.
A esto se suma otro indicador relevante: más del 90 % de sus compras proceden de proveedores dominicanos, de acuerdo con información ofrecida por la compañía.
Esto significa que la actividad turística no se limita a las personas que trabajan dentro de los hoteles.
También alcanza a productores, suplidores, transportistas, empresas de servicios, profesionales y otros actores que forman parte de la cadena de valor.
Ese efecto es especialmente importante en destinos turísticos donde la actividad hotelera tiene un peso significativo sobre la economía local.
Samaná también fue una apuesta por la conectividad
Una de las dificultades históricas de Samaná ha sido la conectividad.
El destino cuenta con una ubicación privilegiada y una enorme riqueza natural, pero necesita conexiones aéreas eficientes para ampliar su alcance internacional.
En ese proceso, Piñero ha participado en iniciativas de promoción y conectividad.
Uno de los hitos señalados por la compañía es el inicio, en 2018, del vuelo directo Madrid-El Catey, una conexión que contribuyó a acercar Samaná al mercado español.
La conectividad es fundamental para cualquier destino turístico.
No importa cuán atractivo sea un territorio si llegar hasta él resulta complicado o costoso.
Por eso, la evolución de Samaná debe analizarse también desde la perspectiva de sus aeropuertos, rutas aéreas, carreteras y conexiones con otros polos turísticos.
Cayo Levantado: el salto hacia el turismo de lujo
Quizás uno de los capítulos más visibles de la evolución de Piñero en Samaná ha sido Cayo Levantado Resort.
El proyecto representa una apuesta por un segmento de mayor valor dentro de la oferta turística.
El resort fue concebido alrededor de conceptos como bienestar, cultura local y sostenibilidad, buscando integrar la experiencia de lujo con el entorno natural de la isla.
Desde antes de su apertura, el proyecto fue presentado como uno de los principales proyectos de innovación sostenible del grupo.
Entre las soluciones incorporadas se encuentran sistemas para el aprovechamiento de residuos orgánicos, producción de agua por condensación, paneles fotovoltaicos y medidas destinadas a reducir el uso de plásticos y papel.
La apuesta es significativa porque demuestra que Samaná no tiene que competir únicamente por volumen.
También puede competir por experiencias de alto valor.
El lujo que busca convivir con la naturaleza
Samaná tiene una característica que no puede copiarse fácilmente.
Su naturaleza.
La bahía.
Los bosques.
Las playas.
Los arrecifes.
La biodiversidad.
Las ballenas jorobadas.
Y precisamente por eso, el crecimiento turístico tiene que encontrar un equilibrio.
Un destino basado en naturaleza no puede desarrollar su producto turístico destruyendo aquello que lo hace atractivo.
Ese es uno de los principales retos para la próxima etapa de Samaná.
Y también una de las razones por las que la sostenibilidad ha ganado espacio dentro de la estrategia de empresas como Piñero.
Eco-Bahía y la conservación del territorio
A través de la Fundación Eco-Bahía, Piñero desarrolla programas relacionados con conservación de biodiversidad y fauna marina, además de iniciativas culturales y comunitarias.
En el caso de Cayo Levantado, por ejemplo, la compañía ha desarrollado proyectos de recuperación de vegetación y conservación ambiental.
Antes de la apertura del resort se reportó la eliminación de especies invasoras y la incorporación de más de 700 plantas endémicas y nativas de la isla.
También se han desarrollado acciones relacionadas con arrecifes de coral y biodiversidad marina junto a organizaciones locales.
Estos programas adquieren importancia porque el turismo de naturaleza depende directamente de la conservación de los ecosistemas.
El próximo desafío: crecer sin perder identidad
Aquí comienza la parte más interesante del aniversario.
Samaná no necesita convertirse en otra Punta Cana.
Su fortaleza está precisamente en tener una identidad diferente.
Mientras otros destinos dominicanos han desarrollado grandes corredores hoteleros y turísticos, Samaná puede construir una propuesta alrededor de naturaleza, aventura, bienestar, gastronomía, cultura, turismo de lujo y experiencias auténticas.
Eso implica que el crecimiento no necesariamente debe medirse únicamente en cantidad de habitaciones.
También debe medirse en:
mayor gasto por visitante,
más estadías,
mejor conectividad,
más empleos locales,
mayor participación de proveedores dominicanos,
protección ambiental
y nuevas inversiones que respeten la identidad del destino.
El turismo inmobiliario también mira hacia Samaná
La transformación de Samaná no se limita a la hotelería.
En los últimos años, el destino también ha desarrollado un mercado de turismo inmobiliario, especialmente en zonas como Las Terrenas y otros puntos de la provincia.
La llegada de visitantes internacionales, residentes extranjeros y nuevos proyectos residenciales ha creado una relación cada vez más estrecha entre turismo e inversión inmobiliaria.
Para Samaná, esto representa una oportunidad.
Pero también exige planificación.
Un crecimiento inmobiliario desordenado puede generar presión sobre agua, residuos, carreteras, servicios y ecosistemas.
Por eso, el desarrollo de nuevas propiedades debe ir acompañado de infraestructura y ordenamiento territorial.
La experiencia de 20 años deja una lección
La historia de Piñero en Samaná demuestra algo que a veces se pierde en las discusiones sobre turismo.
Los destinos no se construyen de un día para otro.
Necesitan inversión constante.
Promoción.
Conectividad.
Hoteles.
Talento.
Infraestructura.
Relación con las comunidades.
Y empresas dispuestas a permanecer durante los ciclos buenos y malos.
Dos décadas permiten ver precisamente esa evolución.
Lo que comenzó como una apuesta empresarial terminó convirtiéndose en una relación de largo plazo con el destino.
Samaná tiene todavía mucho por desarrollar
A pesar de los avances, Samaná todavía tiene espacio para crecer.
La provincia puede fortalecer su oferta de turismo de lujo, naturaleza, aventura, gastronomía, bienestar y turismo inmobiliario.
También puede aprovechar mejor su conexión con otros destinos del país.
Y la conectividad aérea seguirá siendo una pieza fundamental.
La llegada de nuevos visitantes debe estar acompañada por inversiones que permitan mejorar la infraestructura y elevar la experiencia.
Porque el reto ya no es demostrar que Samaná es atractiva.
Eso está demostrado.
El reto es convertir ese atractivo en desarrollo sostenible y en mayor valor económico para la provincia.
Una celebración que mira hacia adelante
El aniversario de Piñero no se quedó únicamente en recordar los últimos 20 años.
La compañía plantea la próxima etapa desde una perspectiva de crecimiento responsable, conservación ambiental, fortalecimiento de alianzas y generación de oportunidades para las personas que viven en Samaná.
Durante la celebración participaron representantes institucionales y turísticos dominicanos, además de agentes de viajes de España y Portugal invitados por Soltour.
El senador de Samaná, Pedro Catrain, también destacó la figura de Pablo Piñero y su aporte al desarrollo turístico y social de la provincia.
La presencia de estos actores refleja que el desarrollo turístico de un destino requiere una conversación permanente entre empresas, autoridades y comunidades.
Dos décadas después, la apuesta continúa
Samaná es hoy un destino diferente al que Piñero encontró en 2006.
Hay más hoteles.
Más visitantes.
Más conectividad.
Más inversión.
Más oferta turística.
Y también mayores expectativas.
La provincia tiene ahora el desafío de aprovechar ese crecimiento sin perder su esencia.
Para Piñero, 20 años después de aquella primera apuesta, la estrategia apunta a continuar creciendo, pero con una premisa que la propia compañía ha colocado sobre la mesa: hacerlo con sentido, cuidando el entorno y generando oportunidades reales para las comunidades.
Porque en Samaná, probablemente más que en muchos otros destinos dominicanos, el futuro del turismo dependerá de una ecuación sencilla pero compleja de ejecutar:
más inversión, más visitantes y más desarrollo, pero sin sacrificar la naturaleza que hizo que el mundo quisiera venir.
Redacción InCaribe
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