La cadena hotelera recibió a 47 docentes de la modalidad Técnico Profesional como parte del programa de Pasantía Docente, una iniciativa que busca acercar la educación a las necesidades reales de la industria turística
Por Joan G. Feliz
Director General y Editorial de InCaribe Media
Especialista en turismo, inversión y desarrollo del Caribe
El crecimiento de la industria turística dominicana no se mide solamente en nuevas habitaciones, hoteles inaugurados o proyectos inmobiliarios.
Hay otro indicador que cada vez adquiere mayor importancia: la capacidad del país para formar el talento que necesita esa industria.
En ese escenario se inscribe la incorporación de Hodelpa Hospitality al programa de Pasantía Docente, una iniciativa de la Iniciativa Empresarial para la Educación Técnica (IEET), junto a organizaciones aliadas y el Ministerio de Educación de República Dominicana (Minerd).
La primera experiencia permitió que 47 docentes de la modalidad Técnico Profesional conocieran directamente la operación hotelera de Hodelpa, intercambiaran con sus colaboradores y observaran las competencias que actualmente demanda el sector turístico.
Puede parecer una actividad académica más.
Pero para una industria que continúa expandiéndose, representa algo mucho más importante: acercar la formación de los futuros trabajadores a la realidad de los hoteles.
La hotelería necesita algo más que habitaciones
República Dominicana continúa ampliando su oferta turística y diversificando destinos, productos y mercados.
Eso significa que la demanda de trabajadores no se limita a recepcionistas, camaristas o personal de alimentos y bebidas.
La hotelería moderna necesita profesionales capaces de trabajar con tecnología, experiencia del huésped, sostenibilidad, idiomas, gestión de operaciones, gastronomía, mantenimiento, ventas, eventos, administración y nuevas herramientas digitales.
Por eso, la relación entre los centros educativos y las empresas comienza a ser estratégica.
Un estudiante puede aprender los fundamentos de una profesión en un aula.
Pero una empresa permite conocer cómo funciona esa profesión cuando existe un huésped esperando una respuesta, una habitación que debe entregarse a tiempo o una operación que no puede detenerse.
Ese contacto es precisamente el valor de programas como la Pasantía Docente.
47 docentes dentro de la operación hotelera
En su primera participación, Hodelpa Hospitality recibió a 47 docentes, quienes tuvieron la oportunidad de conocer de cerca las operaciones de cinco propiedades de la cadena y relacionarse con sus equipos de trabajo.
Las jornadas se desarrollaron en Santiago, Juan Dolio, Puerto Plata y Santo Domingo, cuatro destinos que además permiten observar diferentes modelos de operación turística.
Los docentes visitaron:
Hodelpa Gran Almirante, en Santiago.
Hodelpa Garden Suites, también en Santiago.
Emotions by Hodelpa Puerto Plata, en Puerto Plata.
Hodelpa Caribe Colonial, en Santo Domingo.
Y Hodelpa Nicolás de Ovando, también en la capital.
La diversidad es relevante.
No funciona igual un hotel urbano en Ciudad Colonial que una propiedad orientada al turismo de playa o un establecimiento dirigido a viajeros corporativos en Santiago.
La formación técnica necesita entender precisamente esas diferencias.
El turismo está cambiando y la educación tiene que cambiar con él
Uno de los mayores desafíos de la industria turística dominicana es que el crecimiento del sector ocurre a una velocidad que obliga a actualizar constantemente las competencias laborales.
Los hoteles ya no compiten solamente por tener una buena ubicación.
Compiten por experiencia.
Y esa experiencia depende de personas.
El huésped puede llegar a una propiedad con una arquitectura extraordinaria, una piscina espectacular y habitaciones de lujo.
Pero si el servicio falla, la percepción del destino también se afecta.
Por eso, el talento humano continúa siendo uno de los principales activos de la hotelería.
La apuesta por actualizar a quienes forman a esos futuros trabajadores puede tener un impacto que va mucho más allá de los 47 docentes que participaron directamente.
El profesor también necesita conocer la industria
Aquí está uno de los elementos más interesantes de la iniciativa.
El programa no está diseñado solamente para que estudiantes hagan prácticas.
Busca que los propios docentes conozcan de primera mano el funcionamiento de las empresas.
Eso puede ayudar a reducir una brecha histórica entre educación y mercado laboral.
Un profesor que conoce cómo opera actualmente un hotel puede actualizar sus contenidos, incorporar ejemplos reales en el aula y explicar a sus estudiantes qué competencias están siendo demandadas.
La empresa, por su parte, puede transmitir cuáles son las necesidades que encuentra cuando contrata nuevos talentos.
La conversación deja de ser unilateral.
La academia escucha al sector.
Y el sector conoce mejor lo que ocurre en las aulas.
Hodelpa llega a esta iniciativa después de 35 años de trayectoria
La incorporación al programa también ocurre en un momento particular para Hodelpa.
En enero de 2026, la cadena celebró 35 años de trayectoria y presentó oficialmente su nueva identidad corporativa como Hodelpa Hospitality, una evolución que la empresa vinculó con su expansión, innovación, experiencia del huésped y visión de futuro.
Ese contexto resulta importante.
Una empresa hotelera que se encuentra en proceso de evolución necesita también evolucionar su talento.
La nueva identidad no se limita al nombre.
La transformación de la industria implica tecnología, nuevos estándares, sostenibilidad, nuevas experiencias y una mayor integración entre hotelería, gastronomía, entretenimiento y otros componentes de la cadena turística.
Todo eso requiere capacitación.
La alianza entre hotelería y educación gana importancia
La participación de Hodelpa tampoco ocurre de manera aislada.
En junio de 2026, la compañía formalizó una alianza con la Universidad Domínico Americano (UNICDA) para impulsar oportunidades de formación y desarrollo profesional, incluyendo pasantías, capacitaciones especializadas, intercambio académico y proyectos de impacto social.
La tendencia resulta clara.
La hotelería está buscando acercarse cada vez más a las instituciones educativas.
Y la razón es sencilla: el crecimiento turístico necesita talento preparado.
La próxima etapa del turismo se juega también en las aulas
Cuando se habla del futuro turístico dominicano, normalmente la conversación gira alrededor de nuevas inversiones.
Hoteles.
Aeropuertos.
Marinas.
Proyectos inmobiliarios.
Nuevos destinos.
Pero existe una infraestructura menos visible y posiblemente igual de importante:
la infraestructura de conocimiento.
Un país puede construir 10,000 habitaciones nuevas.
La pregunta es quién las va a operar.
Quién atenderá a los huéspedes.
Quién manejará las nuevas tecnologías.
Quién administrará los alimentos y bebidas.
Quién trabajará en mantenimiento.
Quién dirigirá las operaciones.
Quién venderá el producto.
Y quién formará a todos esos profesionales.
Ahí aparece la importancia de conectar el sistema educativo con las empresas.
De la pasantía al empleo
Una de las grandes oportunidades de estos programas está en construir un camino más directo entre educación y empleo.
El estudiante puede conocer una empresa antes de graduarse.
La empresa puede conocer el talento antes de contratarlo.
Y el docente puede entender qué necesita realmente el mercado.
Ese modelo reduce incertidumbres para todos.
También permite que la formación técnica sea más atractiva para los jóvenes.
Porque una carrera técnica deja de percibirse como solamente una serie de asignaturas.
Se convierte en una puerta de entrada a una industria real.
Y en República Dominicana, esa industria es enorme.
La hotelería es una cadena mucho más amplia
Además, hablar de talento turístico no significa hablar exclusivamente de hoteles.
La cadena turística incluye restaurantes, transporte, excursiones, agencias, operadores, aerolíneas, construcción, mantenimiento, tecnología, seguridad, comercio, servicios financieros y una larga lista de proveedores.
Por cada nuevo proyecto turístico aparecen nuevas necesidades.
Por eso, fortalecer la formación técnica puede generar beneficios en toda la economía turística.
La llegada de una nueva propiedad no solamente crea puestos dentro del hotel.
También genera demanda alrededor.
Y mientras más sofisticado es el destino, más sofisticadas son las competencias requeridas.
El nuevo lujo también depende del talento
Esto es especialmente evidente en el segmento de lujo.
Un hotel de alta gama puede tener una inversión millonaria en arquitectura y diseño.
Pero el verdadero diferencial muchas veces está en el servicio.
La capacidad de anticipar una necesidad.
Resolver un problema.
Personalizar una experiencia.
Manejar diferentes idiomas.
Comprender distintas culturas.
Utilizar tecnología sin perder el componente humano.
Ese conjunto de habilidades no aparece automáticamente.
Se forma.
Y se perfecciona con experiencia.
Cuatro destinos, cinco hoteles y una misma conversación
Uno de los elementos que más valor aporta a la experiencia de Hodelpa es que los docentes pudieron observar operaciones en cuatro destinos diferentes.
Santiago representa una dinámica urbana y corporativa.
Santo Domingo concentra negocios, turismo cultural, gastronomía y actividad institucional.
Juan Dolio responde a otra lógica de turismo de playa y escapada.
Y Puerto Plata combina hotelería vacacional con uno de los destinos turísticos históricos de República Dominicana.
Observar esas diferencias ayuda a comprender que no existe un único modelo de turismo dominicano.
Cada destino necesita competencias y productos diferentes.
La formación también puede ayudar a diversificar el turismo
Este punto es especialmente relevante para el futuro.
República Dominicana está intentando diversificar su oferta.
Turismo de reuniones.
Turismo deportivo.
Turismo de lujo.
Turismo inmobiliario.
Turismo cultural.
Turismo náutico.
Turismo de naturaleza.
Turismo gastronómico.
Cada uno de esos segmentos necesita profesionales con conocimientos específicos.
Por eso, la educación técnica tiene que evolucionar al mismo ritmo que evoluciona el turismo.
No basta con formar trabajadores para la hotelería tradicional.
Hay que formar profesionales para la nueva economía turística.
Una inversión que no siempre aparece en las estadísticas
Cuando una empresa invierte en capacitación, el resultado no aparece inmediatamente en una estadística de llegada de turistas.
Tampoco se inaugura con una ceremonia.
Pero puede tener un efecto acumulativo.
Un profesor actualizado.
Un estudiante mejor preparado.
Un trabajador que llega con mejores competencias.
Un hotel que reduce el tiempo de adaptación de un empleado.
Un huésped que recibe un mejor servicio.
Una empresa que puede crecer con mayor facilidad.
Todo eso forma parte de la competitividad turística.
Y la competitividad de un destino no depende únicamente de sus playas.
Hodelpa y el reto de formar el talento del próximo ciclo
La incorporación de Hodelpa Hospitality al programa de Pasantía Docente puede leerse, por tanto, como parte de una conversación mayor.
La República Dominicana turística que viene será más grande, pero también más exigente.
Tendrá nuevos hoteles.
Nuevas marcas.
Nuevos destinos.
Más visitantes.
Más inversión inmobiliaria.
Más competencia internacional.
Y, por consecuencia, una mayor necesidad de profesionales preparados.
La empresa que logre atraer y desarrollar ese talento tendrá una ventaja.
La institución educativa que consiga entender las necesidades reales de las empresas también.
Y el país que consiga conectar ambas partes estará mejor preparado para aprovechar el crecimiento de su industria turística.
El turismo también se construye formando personas
En InCaribe solemos hablar de las inversiones que están transformando los destinos.
Pero detrás de cada hotel hay algo que no aparece en los renders.
Hay personas.
Personas que construyen.
Personas que administran.
Personas que reciben.
Personas que cocinan.
Personas que mantienen.
Personas que venden.
Personas que crean experiencias.
Por eso, iniciativas como la Pasantía Docente colocan sobre la mesa una realidad que merece mayor atención:
el próximo gran salto del turismo dominicano no dependerá únicamente de cuántos hoteles construyamos, sino también de qué tan preparados estén los profesionales que tendrán que hacerlos funcionar.
Hodelpa Hospitality, con 35 años de trayectoria y una nueva etapa corporativa, está apostando por acercar esa realidad empresarial a quienes tienen la responsabilidad de formar a las nuevas generaciones.
Y quizás esa sea una de las inversiones menos visibles, pero más importantes, que puede hacer la industria.
Porque un destino puede construirse con cemento.
Un hotel puede construirse con capital.
Pero la experiencia turística se construye con talento.
