República Dominicana avanza hacia una ley para ordenar y potenciar el turismo náutico

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El Senado aprobó en primera lectura el proyecto que regula el turismo náutico recreativo, una iniciativa que busca establecer reglas claras para embarcaciones, operadores, seguridad y zonas de navegación.

Santo Domingo.— República Dominicana dio un paso importante hacia la regulación de uno de los segmentos turísticos con mayor potencial de crecimiento en el país: el turismo náutico.

El Senado de la República aprobó en primera lectura el proyecto de ley que regula el turismo náutico de recreo, una iniciativa presentada por el senador de María Trinidad Sánchez, Alexis Victoria Yeb, que procura establecer un marco legal para organizar las actividades náuticas recreativas y fortalecer las condiciones de seguridad en las costas dominicanas.

Aunque la aprobación representa un avance, todavía no se trata de una ley vigente. El proyecto deberá continuar su proceso legislativo antes de convertirse en una norma aplicable.

Un sector que necesitaba reglas claras

Durante años, el turismo náutico dominicano ha crecido apoyado en atractivos naturales como Bayahíbe, Isla Saona, Isla Catalina, Boca Chica y otros puntos del litoral nacional.

Sin embargo, ese crecimiento también ha puesto sobre la mesa la necesidad de establecer reglas más claras para las embarcaciones recreativas, los operadores, las zonas de navegación y la seguridad de los turistas.

Precisamente, el proyecto plantea mecanismos de monitoreo y auxilio, además de la creación de un registro de accidentes bajo responsabilidad de la Armada de República Dominicana, que deberá identificar las causas de los incidentes y generar estadísticas sobre estos.

La propuesta también establece regulaciones sobre las licencias de los operadores, inspecciones periódicas, límites de velocidad y delimitación de las zonas de navegación y de las áreas destinadas a bañistas y buzos.

Seguridad como uno de los pilares

Uno de los aspectos centrales de la iniciativa es la seguridad de quienes utilizan embarcaciones recreativas.

El proyecto contempla que las embarcaciones cuenten con chalecos salvavidas, incluyendo los destinados a niños, aros o dispositivos de flotación, botiquines de primeros auxilios, silbatos y equipos de comunicación.

Además, los menores de 12 años solamente podrían abordar acompañados por un adulto.

Los propietarios y responsables de las embarcaciones también tendrían que garantizar que estas cuenten con las provisiones necesarias y que sus operadores, capitanes y tripulantes dispongan de las certificaciones y licencias correspondientes.

Las embarcaciones serían sometidas a inspecciones anuales para la renovación de su matrícula y certificado de navegabilidad.

También establece límites de navegación

El proyecto plantea reglas específicas para las zonas portuarias y los espacios cercanos a las playas.

En puertos y fondeaderos recreativos, las embarcaciones deberán navegar a una velocidad máxima de cinco nudos en tránsito y tres nudos durante las maniobras, siempre que las condiciones de viento y corriente lo permitan.

También establece distancias de seguridad respecto de las playas: 150 metros de las playas balizadas y 200 metros del resto del litoral. Cuando las zonas de baño no estén señalizadas, se considerará como área de baño una distancia de 50 metros desde el litoral.

Estas disposiciones buscan reducir el riesgo de accidentes en zonas donde convergen embarcaciones, turistas, bañistas y buzos.

Un paso para el turismo náutico dominicano

Más allá de la regulación, la discusión sobre esta iniciativa llega en un momento en que República Dominicana tiene la oportunidad de desarrollar mucho más su oferta turística vinculada al mar.

El país cuenta con cientos de kilómetros de costa, islas, cayos, marinas, playas y destinos con condiciones para desarrollar actividades como navegación recreativa, pesca deportiva, excursiones, buceo y otros productos vinculados al turismo náutico.

Por eso, una legislación especializada puede representar algo más que una herramienta de control.

Puede convertirse en una plataforma para ordenar el sector, elevar los estándares de seguridad, profesionalizar a los operadores y generar mayor confianza entre los inversionistas y visitantes.

El reto ahora es convertir la regulación en una estrategia

La aprobación en primera lectura abre una conversación que República Dominicana ya no debería posponer.

El turismo dominicano ha demostrado que puede competir internacionalmente en sol y playa. El próximo paso es aprovechar el mar como una verdadera plataforma de diversificación turística.

Para lograrlo no basta con aprobar una ley.

Será necesario contar con infraestructura náutica adecuada, marinas, muelles, señalización, capacitación, mecanismos efectivos de supervisión y estadísticas que permitan conocer realmente el comportamiento de los accidentes y de la actividad.

También será fundamental coordinar a instituciones como la Armada de República Dominicana, el Ministerio de Turismo y las demás entidades vinculadas a la navegación, la seguridad marítima y la actividad turística.

República Dominicana tiene el mar. Tiene los destinos. Tiene la demanda turística. Ahora necesita convertir ese potencial en una industria náutica organizada, segura y competitiva.

El proyecto aprobado por el Senado representa un primer paso en esa dirección.

Y quizás la pregunta que toca hacerse ahora no es si el país necesita una ley para el turismo náutico.

La pregunta es cuánto tiempo más podemos esperar para convertir nuestro mar en una verdadera plataforma de desarrollo turístico.

 

Por Redaaccion Incaribe media

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