Alza de tasas encarece el financiamiento y pone presión sobre viviendas y proyectos inmobiliarios en RD

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SANTO DOMINGO. – El reciente aumento de las tasas de interés en República Dominicana vuelve a colocar el financiamiento de viviendas y proyectos inmobiliarios bajo la lupa, en un momento en que compradores, desarrolladores y constructores enfrentan un escenario de mayor costo financiero.

El Banco Central de la República Dominicana (BCRD) elevó su tasa de política monetaria de 5.25 % a 5.50 % anual, un incremento de 25 puntos básicos adoptado como medida preventiva frente a mayores riesgos inflacionarios. La decisión puede transmitirse progresivamente hacia el costo del crédito y, por tanto, incidir en las decisiones de compra, construcción e inversión inmobiliaria.

El movimiento llega cuando el financiamiento mantiene un papel determinante en el comportamiento del mercado inmobiliario dominicano. De acuerdo con datos citados recientemente por economistas, el crédito para adquisición de viviendas crecía alrededor de 20 %, mientras el sector construcción registraba un crecimiento de 9 % según el IMAE.

El impacto comienza por la cuota hipotecaria

Para quien busca comprar una vivienda mediante financiamiento bancario, una subida de las tasas puede traducirse en una mayor cuota mensual cuando el préstamo se formaliza bajo condiciones menos favorables.

Esto puede modificar la capacidad de compra de las familias y provocar que algunos compradores tengan que reducir el monto que estaban dispuestos a financiar, aumentar su inicial o extender el plazo del préstamo.

El efecto no necesariamente se produce de manera inmediata ni significa que todos los préstamos hipotecarios subirán automáticamente, pero sí genera un entorno en el que el costo del dinero adquiere mayor importancia al momento de tomar una decisión inmobiliaria.

Y en un mercado donde buena parte de las compras de vivienda dependen del crédito, unos puntos adicionales pueden cambiar la ecuación para el comprador.

También impacta a los desarrolladores

El efecto de las tasas no termina en el comprador.

Los desarrolladores inmobiliarios utilizan financiamiento para adquirir terrenos, ejecutar obras, cubrir costos durante la construcción y completar proyectos antes de la entrega de las unidades.

Cuando aumenta el costo financiero, también aumenta la presión sobre la estructura de costos del proyecto.

Esto puede llevar a los desarrolladores a revisar sus cronogramas, niveles de preventa, estructuras de financiamiento y estrategias comerciales.

En proyectos de mayor escala, donde el capital permanece comprometido durante varios años, el costo financiero puede convertirse en un elemento determinante de la rentabilidad.

Por eso, el escenario de tasas más elevadas no necesariamente significa que los proyectos se detendrán, pero sí puede favorecer una mayor selectividad.

Construcción y vivienda entran en una etapa de mayor análisis

El sector construcción ha sido uno de los motores de la economía dominicana y mantiene una estrecha relación con el crédito hipotecario y el financiamiento de proyectos.

Economistas consultados recientemente han advertido que las tasas activas son determinantes para sectores como construcción e industria, debido a su elevada dependencia del financiamiento.

El escenario actual obliga a mirar con mayor atención la viabilidad financiera de cada proyecto.

Un desarrollo inmobiliario puede tener una buena ubicación, una demanda potencial importante y un producto atractivo, pero si la estructura de financiamiento no soporta adecuadamente el costo del dinero, los márgenes pueden reducirse.

Aquí vuelve a cobrar importancia una variable que muchas veces pasa a segundo plano frente al precio del apartamento: el costo del capital.

¿Qué puede ocurrir con los precios de las viviendas?

Una de las principales preguntas es si un incremento de las tasas terminará provocando una reducción en los precios de las propiedades.

La respuesta no es automática.

Los desarrolladores también enfrentan costos de terrenos, materiales, mano de obra, permisos, infraestructura y comercialización. Por ello, una reducción de precios puede ser difícil de sostener cuando los costos de producción continúan elevados.

En consecuencia, el mercado puede responder de otras maneras: unidades más pequeñas, cambios en las facilidades de pago, mayores incentivos para compradores, modificaciones en los calendarios de construcción o una mayor utilización de esquemas de financiamiento alternativo.

El comportamiento dependerá además de la demanda y de la capacidad de los compradores para absorber las nuevas condiciones crediticias.

El mercado inmobiliario dominicano mantiene oportunidades

A pesar del escenario de mayores tasas, el mercado inmobiliario dominicano mantiene fundamentos que continúan generando oportunidades.

El crecimiento urbano, el déficit habitacional, la expansión de nuevos polos de desarrollo y la demanda de vivienda vinculada a la actividad económica mantienen al sector como uno de los espacios importantes para la inversión.

En el caso del turismo inmobiliario, la ecuación incorpora además factores como el comportamiento del turismo, la llegada de nuevos visitantes, la conectividad aérea, el crecimiento de los destinos y la demanda de propiedades para inversión.

Por eso, el aumento de las tasas no debe analizarse de manera aislada. Forma parte de una ecuación más amplia en la que también participan el crecimiento económico, los costos de construcción, el empleo, los ingresos familiares y las expectativas de los inversionistas.

Informaciones y análisis difundidos por Caribe Media también han puesto el foco en cómo el costo del financiamiento, la infraestructura y la seguridad jurídica terminan influyendo en las decisiones de inversión y en la evolución de los destinos inmobiliarios.

El dinero vuelve a ser protagonista

El nuevo escenario coloca nuevamente al financiamiento en el centro de la conversación inmobiliaria.

Para el comprador, será más importante comparar tasas, plazos, seguros, inicial y costo total del préstamo antes de comprometerse con una propiedad.

Para el desarrollador, será fundamental controlar el calendario de construcción, las preventas y el costo del capital.

Y para el inversionista, la rentabilidad de un proyecto tendrá que medirse no solamente por la posible plusvalía del inmueble, sino también por cuánto cuesta financiar la operación.

En definitiva, el mercado inmobiliario dominicano no está ante el fin del financiamiento, sino ante una etapa en la que el costo del dinero vuelve a ser una variable decisiva para comprar, construir e invertir.

Por Joan G. Feliz
Director General y Editorial | InCaribe Media
Especialista en turismo, inversión y desarrollo del Caribe

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