El Poder Ejecutivo sometió al Senado una modificación a la Ley 63-17 que introduce el sistema de flujo libre, sanciona la evasión del pago y coloca al Fideicomiso RD Vial al frente de la red de peajes
Redacción InCaribe Media
Detenerse en la caseta, esperar en fila o lidiar con un dispositivo de Paso Rápido que no se lee a la primera son experiencias cotidianas para quienes recorren las principales vías del país. Esa realidad podría empezar a cambiar con el proyecto de ley que el Poder Ejecutivo entregó al Senado de la República para modernizar el sistema de peajes e introducir el cobro electrónico sin barreras, una tecnología ya extendida en otros mercados y que, de aprobarse, colocaría a la infraestructura vial dominicana en otro nivel de eficiencia.
La iniciativa modifica la Ley núm. 63-17, de Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, con el propósito de dotar a los peajes de un marco regulatorio actualizado que favorezca la fluidez del tránsito y la modernización de las estaciones en las carreteras nacionales.
Qué es el flujo libre y qué cambiaría
La pieza central del proyecto es la implementación del sistema conocido como Free Flow o flujo libre, que permite identificar a los vehículos y procesar el pago de manera electrónica mientras circulan, sin necesidad de detenerse ni de que existan barreras físicas. En la práctica, el conductor pasaría por el punto de cobro a velocidad de vía y la tarifa se descontaría automáticamente.
El texto reconoce los dispositivos de Paso Rápido que ya utilizan miles de conductores e incorpora nuevas herramientas tecnológicas para facilitar la identificación de los vehículos y la gestión de los cobros. Además, contempla una transición gradual, de manera que las estaciones y los corredores viales se adapten progresivamente a las nuevas modalidades de recaudación.
Otro de los cambios relevantes es que la evasión del pago pasaría a considerarse una infracción sancionada con multas, un elemento indispensable en cualquier esquema sin barreras, donde ya no existe un obstáculo físico que impida el paso. El proyecto también asigna al Fideicomiso RD Vial la administración y fiscalización de la red de peajes, con el objetivo de fortalecer la supervisión de sus operaciones.
Las Américas, el laboratorio
El director general de RD Vial, Hostos Rizik Lugo, explicó que la propuesta forma parte de un plan integral de actualización de los peajes. Como parte de ese proceso, el programa piloto iniciado en la estación de Las Américas prevé implementar durante 2027 un modelo híbrido que combinará carriles expresos sin barreras con casetas para quienes prefieran seguir pagando en efectivo. La intención es que esa modalidad se extienda luego, de forma escalonada, a otros corredores del país.
Rizik recordó además que lo recaudado en los peajes se destina al financiamiento de nuevas obras, al mantenimiento de las carreteras y al fortalecimiento de la seguridad vial, por lo que una recaudación más eficiente y con menos evasión tendría un impacto directo en la capacidad de inversión en infraestructura.
El documento fue entregado al presidente del Senado, Ricardo de los Santos, por una comisión del Poder Ejecutivo encabezada por la subconsultora jurídica Maireni Rivas Polanco, quien destacó que la iniciativa permitirá al país compararse con otras naciones en cuanto a la agilidad del tránsito y el pago automático. Por su parte, De los Santos consideró que el proyecto ayudará a reducir los tapones en las estaciones, incluidas aquellas que ya cuentan con Paso Rápido, donde los fallos de lectura de los dispositivos obligan a detenerse y generan acumulación de vehículos.
Infraestructura que también mueve el turismo y la inversión
Aunque a primera vista se trata de un tema de tránsito, la modernización de los peajes tiene implicaciones que van más allá de la comodidad del conductor. Las autopistas son la columna vertebral que conecta los aeropuertos con los polos turísticos y los centros urbanos con las nuevas zonas de desarrollo inmobiliario, y cada minuto que se pierde en una estación de cobro se traduce en costos logísticos, tiempos de traslado más largos para los visitantes y menor competitividad para el país.
En InCaribe Media hemos insistido en que la calidad de la infraestructura vial es uno de los factores que más influyen en la valorización de los destinos y en la decisión de los inversionistas. Corredores ágiles y bien gestionados hacen más atractivas zonas que hoy dependen de largos trayectos por carretera, y un sistema de peajes moderno es parte de esa ecuación, sobre todo en un momento en que el país amplía su red vial y proyecta nuevas obras de gran envergadura.
Todavía no es ley
Es importante subrayar que la propuesta apenas inicia su recorrido legislativo. Aunque fue recibida fuera de agenda, el presidente del Senado informó que sería enviada a una comisión para su estudio, y luego deberá completar el proceso de discusión y aprobación en ambas cámaras del Congreso Nacional. Hasta entonces, ninguna de sus disposiciones tiene carácter obligatorio.
Si el proyecto avanza, los conductores dominicanos podrían ver en los próximos años cómo las filas en los peajes se convierten en un recuerdo, y el país sumaría una pieza más a la modernización de una infraestructura que sostiene buena parte de su economía, desde el transporte de carga hasta el turismo.
