En la World Travel Market, la entidad destacó la estabilidad macroeconómica del país y el potencial de nuevos polos como Miches y Cabo Rojo como argumentos para atraer capital europeo hacia el sector
Redacción InCaribe Media
Mientras la World Travel Market (WTM) de Londres abría sus puertas el pasado 3 de noviembre como uno de los grandes escenarios de negocios de la industria global de viajes, el Banco Popular Dominicano se presentó en la capital británica con una carta de presentación difícil de ignorar para cualquier inversionista que evalúe el Caribe: un respaldo financiero al turismo dominicano que hoy asciende a RD$97,901 millones, el equivalente a unos US$1,672 millones, sumando tanto las facilidades otorgadas desde la República Dominicana como las canalizadas a través de Popular Bank, su filial con licencia internacional en Panamá.
Esa cifra, que coloca a la entidad como el principal financiador del sector turístico nacional, fue el telón de fondo de una participación que va más allá de la presencia institucional. La delegación del banco, encabezada por su presidente ejecutivo, Christopher Paniagua, acudió a la feria con una agenda de reuniones de negocios y encuentros con actores internacionales vinculados al desarrollo de proyectos turísticos, con el objetivo de identificar oportunidades de inversión y reforzar la posición del país como destino atractivo para el capital extranjero.
Los números que respaldan la confianza
Durante la inauguración del pabellón dominicano en la WTM, que se celebra hasta el 5 de noviembre, Paniagua puso sobre la mesa los indicadores que, a su juicio, explican por qué el turismo dominicano sigue captando el interés de los mercados. El sector aporta cerca del 9.5 % del Producto Interno Bruto y se proyecta que genere ingresos en torno a los US$12,000 millones en 2026, lo que representaría un crecimiento del 13 % frente al año anterior.
El ejecutivo subrayó que la estabilidad macroeconómica del país es uno de los factores que más pesan en la decisión de los inversionistas internacionales, y describió el éxito del modelo turístico dominicano como el resultado de un esfuerzo compartido entre la visión del Gobierno, el empuje del empresariado y el acompañamiento del sector financiero. A su entender, esa colaboración entre lo público y lo privado es la que ha permitido sostener la llegada de inversiones y extender los beneficios de la industria hacia un número cada vez mayor de comunidades.
En ese contexto, Paniagua dedicó palabras de reconocimiento al ministro de Turismo, David Collado, a quien definió como un embajador del país ante el mundo, y valoró su claridad en los objetivos, su capacidad de ejecución y su disposición para tejer alianzas con el sector privado, elementos que considera determinantes en la proyección internacional que ha alcanzado el destino.
Del Este consolidado al Sur emergente
Uno de los puntos más relevantes de la intervención, especialmente para quienes siguen el mapa de la inversión turística e inmobiliaria en el país, fue la referencia al crecimiento territorial del sector. Paniagua señaló que el dinamismo de la industria se refleja tanto en la expansión continua de destinos ya consolidados, como Punta Cana, Bávaro y Uvero Alto, como en el despegue de zonas que hasta hace pocos años estaban fuera del radar de los grandes desarrolladores, entre ellas Miches y, más recientemente, Cabo Rojo, en Pedernales.
Esa diversificación geográfica es precisamente uno de los temas que en InCaribe Media hemos venido siguiendo de cerca, porque detrás de cada nuevo polo turístico se mueve una cadena de inversión que abarca infraestructura vial y aeroportuaria, desarrollo inmobiliario, servicios y empleo local. Que el principal financiador del sector lo destaque ante una audiencia internacional en Londres envía una señal clara sobre hacia dónde podría dirigirse una parte importante del capital en los próximos años.
El presidente del Popular fue más allá al plantear que, aunque la industria dominicana ya ha demostrado que puede competir con los mejores destinos del mundo, todavía tiene un margen considerable para generar más valor. Entre los retos que identificó figuran la diversificación de destinos y experiencias, la eficiencia energética, la gestión del agua, la mejora de la infraestructura y el desarrollo de activos turísticos cada vez más sostenibles y resilientes, una agenda que coincide con las exigencias crecientes de los fondos internacionales y de los viajeros europeos.
Más que crédito: tres décadas de acompañamiento
La relación del Banco Popular con el turismo se remonta a más de treinta años, un periodo en el que la entidad no se ha limitado a otorgar financiamiento, sino que ha aportado asesoría técnica, conocimiento especializado del sector y estructuras financieras orientadas a conectar proyectos viables con distintas fuentes de capital. Esa experiencia es la que el banco busca compartir en espacios como la WTM, donde confluyen representantes de destinos, cadenas hoteleras, turoperadores, inversionistas y empresas de servicios turísticos de todo el mundo.
Londres como vitrina para el mercado europeo
La participación del Popular en la feria coincide además con la duodécima edición de la Semana Dominicana en Reino Unido, que se desarrolla del 1 al 5 de noviembre bajo la organización de la Cámara Británica de Comercio de la República Dominicana (BritChamDR), en coordinación con las embajadas de ambos países. La coincidencia de ambos eventos convierte a Londres, durante estos días, en una plataforma privilegiada para acercar la oferta dominicana a los mercados británico y europeo, y para poner en contacto a empresarios e instituciones con potenciales socios interesados en la economía del país.
Con esta presencia, el Banco Popular reafirma su papel como aliado estratégico del turismo dominicano y deja claro que su apuesta no se limita a sostener lo ya construido, sino a acompañar la próxima etapa de crecimiento del sector, una etapa en la que la sostenibilidad, la diversificación territorial y la atracción de nueva inversión extranjera serán determinantes para mantener la competitividad del destino.
