Por Joan G. Feliz
Director General de Incaribe Media
Pedernales dejó de esperar al turismo. El turismo ya comenzó a llegar. Mientras avanza la construcción de hoteles y se prepara la nueva infraestructura aeroportuaria de Cabo Rojo, los cruceros, las excursiones, el empleo y la actividad comercial ya están generando una transformación económica en una de las provincias con mayor potencial turístico de República Dominicana.
Durante décadas, hablar de Pedernales era hablar de potencial.
Bahía de las Águilas, la Sierra de Bahoruco, la Laguna de Oviedo, Cabo Rojo y una extensa costa prácticamente intacta colocaban a esta provincia en una posición privilegiada desde el punto de vista natural, pero durante años esa riqueza no se tradujo en un desarrollo turístico proporcional.
Ahora la historia comienza a cambiar.
Y lo más interesante es que la transformación económica de Pedernales está ocurriendo incluso antes de que el nuevo polo turístico de Cabo Rojo alcance su plena operación hotelera.
La vicepresidenta ejecutiva de Asonahores, Aguie Lendor, aseguró recientemente que la provincia ya está experimentando una dinamización económica producto de los cruceros, las construcciones hoteleras y las nuevas actividades dirigidas a los visitantes.
El turismo llegó primero por el mar
Uno de los grandes catalizadores de este cambio ha sido el Puerto de Cabo Rojo.
Los cruceros comenzaron a colocar a Pedernales dentro de las rutas internacionales y, con ellos, llegaron visitantes que antes no tenían a esta provincia dentro de su itinerario.
Solo durante el primer trimestre de 2026, el puerto recibió 19 cruceros y 51,793 pasajeros, generando movimiento para excursiones, transporte, gastronomía, comercio y otros servicios vinculados al turismo.
Pero el verdadero impacto está en lo que ocurre alrededor.
Cada crucerista que baja de un barco representa una oportunidad para un operador de excursiones, un restaurante, un conductor, un vendedor, un guía turístico o un pequeño negocio local.
Es decir, el turismo comienza a generar una cadena económica incluso antes de que el visitante tenga una habitación de hotel donde alojarse.
Y eso cambia completamente la lectura sobre el desarrollo de Pedernales.
Cabo Rojo está construyendo una nueva economía
El proyecto turístico de Pedernales-Cabo Rojo no fue concebido como un desarrollo aislado.
La visión contempla infraestructura hotelera, conectividad aérea, vías de acceso, servicios básicos y un modelo de desarrollo turístico planificado.
El proyecto fue estructurado para ejecutarse en diferentes etapas y contempla una inversión estimada originalmente en US$2,245 millones, con una proyección de generación de miles de empleos directos e indirectos.
La dimensión de la transformación también se observa en la construcción hotelera.
Los dos primeros hoteles del proyecto representan una inversión aproximada de US$240 millones, con alrededor de 1,100 habitaciones y unos 2,200 empleos durante su fase de construcción.
Esto significa que el turismo de Pedernales no comenzó cuando abra la primera habitación.
Comenzó cuando llegaron las inversiones.
Comenzó cuando llegaron los trabajadores.
Comenzó cuando comenzaron a construirse carreteras, instalaciones, hoteles, sistemas de servicios y nuevas infraestructuras.
Y comenzó, definitivamente, cuando los cruceros empezaron a llevar visitantes a Cabo Rojo.
El aeropuerto puede ser el próximo gran salto
Si el puerto abrió la puerta por mar, el Aeropuerto Internacional de Cabo Rojo está llamado a convertirse en la gran puerta de entrada aérea de este nuevo destino.
Las autoridades han informado que la pista estaría lista en septiembre de 2026, mientras que la terminal y otros componentes avanzarían hacia su puesta en funcionamiento. El aeropuerto está concebido como una infraestructura estratégica para conectar directamente a Pedernales con mercados emisores de turistas.
La importancia de esta obra va mucho más allá de tener una nueva terminal aérea.
Para un destino emergente, la conectividad es una condición fundamental para competir.
Un turista internacional puede estar interesado en conocer Bahía de las Águilas, Cabo Rojo o la Sierra de Bahoruco, pero la facilidad para llegar determinará en buena medida si esa intención se convierte en una visita.
Por eso, el aeropuerto puede representar el momento en que Pedernales pase de recibir visitantes principalmente mediante cruceros y excursiones a convertirse en un destino turístico con una operación aérea propia.
De provincia aislada a destino de inversión
Aquí está uno de los puntos más importantes de esta transformación.
Pedernales no está simplemente construyendo hoteles.
Está intentando construir un nuevo ecosistema económico.
La llegada de inversión turística comienza a modificar la demanda de servicios, infraestructura, transporte, comercio, construcción, alimentos, mantenimiento, excursiones y actividades recreativas.
Y ese proceso puede abrir oportunidades para las empresas locales.
El propio Gobierno ha destacado que el desarrollo de Cabo Rojo ya está generando empleos y fortaleciendo pequeños negocios de la zona.
Para una provincia que durante años enfrentó importantes desafíos económicos, el efecto multiplicador puede ser considerable.
El reto ahora será conseguir que una parte significativa de ese crecimiento permanezca en Pedernales.
La gran oportunidad para las Mipymes
El próximo capítulo de Pedernales no debería escribirse únicamente con grandes hoteles.
También tendrá que escribirse con pequeñas y medianas empresas dominicanas.
Restaurantes.
Operadores turísticos.
Empresas de transporte.
Servicios de mantenimiento.
Proveedores de alimentos.
Comercio.
Artesanía.
Experiencias ecoturísticas.
Actividades acuáticas.
Servicios profesionales.
Construcción.
Tecnología.
La expansión turística crea una demanda que puede convertirse en una oportunidad extraordinaria para el empresariado local, siempre que existan mecanismos para capacitarlo, financiarlo y conectarlo con la cadena de suministro turística.
En otras palabras, el verdadero éxito de Cabo Rojo no debería medirse solamente por cuántas habitaciones construya, sino por cuánto valor económico sea capaz de dejar en Pedernales.
El gran atractivo: desarrollar sin repetir los errores de otros destinos
Pedernales tiene además una ventaja que pocos destinos dominicanos tuvieron cuando comenzaron a crecer: puede aprender de la experiencia de los polos turísticos que ya recorrieron ese camino.
Punta Cana, Bávaro, Puerto Plata, La Romana y otros destinos han demostrado el enorme impacto económico que puede producir el turismo, pero también han dejado lecciones sobre planificación urbana, infraestructura, movilidad, manejo ambiental y crecimiento inmobiliario.
La propia Asonahores ha señalado que Pedernales parte con una ventaja al poder aprovechar las experiencias acumuladas por otros destinos turísticos del país.
Ese aprendizaje puede ser determinante.
Porque Pedernales tiene algo que otros destinos perdieron parcialmente durante su expansión: tiempo para planificar antes de que llegue el crecimiento masivo.
El proyecto de Cabo Rojo ha sido concebido desde cero bajo criterios de planificación y sostenibilidad, y cuenta además con estudios de capacidad de carga turística y evaluaciones ambientales como parte de su planificación.
Bahía de las Águilas será parte del fenómeno, pero no el hotel
Uno de los elementos que hacen diferente a Pedernales es precisamente aquello que no debería perder.
Su naturaleza.
Bahía de las Águilas continuará siendo uno de los grandes atractivos que impulsarán la llegada de visitantes, pero el modelo planteado para Cabo Rojo contempla que el desarrollo hotelero se concentre fuera de esta playa.
La idea es que Bahía de las Águilas funcione como uno de los grandes activos naturales del destino, no como un espacio para una expansión hotelera descontrolada.
Eso coloca a Pedernales ante una oportunidad excepcional: demostrar que el crecimiento turístico y la conservación ambiental pueden formar parte de una misma estrategia.
Pedernales ya no es una promesa: es una transformación en marcha
Durante años, Pedernales fue presentado como “el próximo gran destino turístico de República Dominicana”.
Hoy esa frase comienza a quedarse corta.
Porque el destino ya está recibiendo cruceros.
Ya tiene actividad turística.
Ya está construyendo hoteles.
Ya está desarrollando infraestructura.
Ya está generando empleos.
Ya está atrayendo inversión.
Y se prepara para recibir conectividad aérea propia.
El gran cambio, por tanto, no ocurrirá el día en que abra el primer hotel.
Ese cambio ya comenzó.
Lo que veremos en los próximos años será la aceleración de un proceso que puede convertir a Pedernales y a toda la región Enriquillo en uno de los nuevos polos de inversión turística de República Dominicana.
Y ahí estará la verdadera prueba.
No se trata solamente de llevar turistas al Sur.
Se trata de conseguir que el turismo transforme la vida económica de Pedernales sin transformar negativamente aquello que hace único al destino.
Porque si Cabo Rojo consigue combinar inversión, empleo, conectividad, conservación ambiental y participación de las comunidades locales, Pedernales podría convertirse en algo más que un nuevo destino turístico.
Podría convertirse en uno de los proyectos de desarrollo territorial más importantes de la República Dominicana del siglo XXI.
Pedernales en cifras
- 19 cruceros llegaron a Cabo Rojo durante el primer trimestre de 2026.
- 51,793 pasajeros fueron recibidos en ese período.
- US$240 millones aproximadamente representan los dos primeros hoteles en construcción.
- 1,100 habitaciones aportarán esos dos primeros establecimientos.
- Cerca de 2,200 empleos se proyectaron durante su fase de construcción.
- US$2,245 millones fue la inversión estimada inicialmente para el desarrollo turístico integral de Cabo Rojo.
- El proyecto contempla múltiples etapas de desarrollo turístico e infraestructura.
- El Aeropuerto Internacional de Cabo Rojo está llamado a convertirse en la principal puerta aérea del nuevo destino.
