El destino turístico de Cabo Rojo, en Pedernales, proyecta recibir unos 250,000 pasajeros de cruceros al cierre de 2026, una cifra que refleja el avance de la actividad portuaria en el suroeste dominicano y plantea un nuevo desafío: transformar el flujo de visitantes en oportunidades económicas para las comunidades de la región.
La proyección fue presentada por Carlos Peguero, viceministro de Turismo para la Cooperación Internacional, quien destacó la evolución del puerto de Cabo Rojo y su papel dentro de la estrategia de desarrollo turístico de Pedernales. Durante 2025, la terminal recibió alrededor de 170,000 cruceristas.
El crecimiento del movimiento de pasajeros ocurre mientras avanza la construcción de la infraestructura hotelera que acompañará la transformación del destino. Entre los proyectos anunciados figura el primer hotel de la marca Iberostar en la zona, previsto para 2027, con una capacidad de 500 habitaciones. Además, otros dos establecimientos hoteleros se encuentran en proceso de construcción, según las informaciones ofrecidas por el funcionario.
El turismo de cruceros como primera etapa del destino
La actividad de cruceros permite que Cabo Rojo comience a recibir visitantes internacionales mientras continúa desarrollándose su oferta de alojamiento. Sin embargo, el número de pasajeros constituye solo una parte de la dimensión económica del proyecto.
El impacto sobre Pedernales dependerá también de la capacidad de integrar a los visitantes con las excursiones, el transporte, la gastronomía, los comercios y los servicios locales. La conexión entre el puerto y las empresas de la provincia será determinante para ampliar la participación de la economía local en el movimiento turístico.
Este aspecto adquiere relevancia en un territorio donde el desarrollo de nuevas infraestructuras puede abrir oportunidades para emprendedores, operadores turísticos y proveedores de servicios, siempre que existan las condiciones necesarias para atender la demanda y ofrecer experiencias competitivas.
Hoteles, infraestructura y nuevas oportunidades de inversión
La construcción de establecimientos hoteleros representa otra etapa en la evolución de Cabo Rojo. Una mayor disponibilidad de habitaciones puede facilitar la llegada de turistas que buscan estadías más prolongadas, al tiempo que abre posibilidades para ampliar los servicios y las actividades complementarias del destino.
Para el mercado inmobiliario y empresarial, el proceso también coloca sobre la mesa cuestiones relacionadas con la conectividad, los servicios básicos, la formación del capital humano y la planificación territorial. Estos elementos inciden en la capacidad de un destino emergente para sostener su crecimiento y atraer nuevas inversiones.
El desarrollo turístico del suroeste dominicano, por tanto, no se limita a la construcción de hoteles o a la llegada de cruceros. Requiere articular infraestructura, oferta de experiencias, servicios y participación empresarial para que la expansión turística genere beneficios que trasciendan las instalaciones portuarias.
De las proyecciones a los resultados económicos
La meta de 250,000 cruceristas al cierre de 2026 constituye una proyección, no un resultado definitivo. Su cumplimiento permitirá medir la evolución del puerto, pero el análisis del desempeño de Cabo Rojo también deberá considerar el gasto de los visitantes, la actividad de las empresas locales y los empleos vinculados a la cadena turística.
En esa transición se encuentra uno de los principales desafíos de Pedernales: convertir el crecimiento de las llegadas en una actividad económica cada vez más integrada con su territorio.
Cabo Rojo avanza así en dos frentes complementarios: el turismo de cruceros, que ya genera movimiento de visitantes, y el desarrollo hotelero, que ampliará progresivamente la capacidad de alojamiento. La coordinación entre ambos componentes será clave para determinar el alcance económico del nuevo destino turístico dominicano.
Por Joan G. Feliz
Director Editorial | InCaribe Media
Especialista en turismo, inversión y desarrollo del Caribe.
